Marco Rubio asegura que "las reformas económicas en Cuba no son suficientes” y exige un cambio de régimen

Rubio critica que las medidas de inversión para cubano‑estadounidenses son insuficientes y reclama un relevo político en La Habana

1 minuto

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en una imagen de archivo Freddie Everett/US Department of / DPA

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en una imagen de archivo Freddie Everett/US Department of / DPA

Comenta

Publicado

Última actualización

1 minuto

Más leídas

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha afirmado este martes que las recientes reformas económicas anunciadas por el presidente de Miguel Díaz-Canel en Cuba “no son suficientes” para impulsar un cambio duradero en la isla y ha defendido la necesidad de un cambio de régimen completo como parte de la política estadounidense hacia La Habana. 

Rubio, hijo de emigrantes cubanos, hizo estas declaraciones desde el Despacho Oval durante una reunión entre el presidente Donald Trump y el primer ministro irlandés, Micheál Martin, señalando que el sistema político y económico cubano “no funciona” y que las medidas anunciadas, como permitir a cubano‑estadounidenses invertir en negocios en la isla, no son lo suficientemente drásticas para abordar las profundas deficiencias del modelo actual.

“Tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar, la economía no funciona”, dijo Rubio, insistiendo en que los líderes cubanos deben tomar decisiones significativas sobre comercio y gobernanza, más allá de ajustes económicos superficiales.

Según el jefe de la diplomacia estadounidense, la incapacidad del régimen para resolver sus propios problemas demuestra que “tiene que haber otra gente al cargo”, en una referencia explícita a la necesidad de un relevo en el poder. 

Critica que la isla haya dependido siempre de subsidios

Rubio también ha criticado que la isla ha dependido históricamente de subsidios —primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela— que ya no existen, dejando a la economía cubana sin los apoyos que la mantuvieron a flote durante décadas.

En este contexto, su argumento central es que sin reformas profundas ni cambio político, las medidas económicas por sí solas no lograrán revertir la crisis estructural que vive el país. 

Este posicionamiento se enmarca dentro de una estrategia estadounidense más amplia de presión al régimen cubano, que ha incluido sanciones económicas, restricciones al acceso de petróleo e intensificación del embargo, políticas que el Gobierno de La Habana atribuye a una “agresiva estrategia de cerco exterior”.