Más de una decena de muertos en otro derrumbe en una mina de la República Democrática del Congo

Un derrumbe en una mina de Lualaba deja al menos once muertos en la RDC, en plena ola de accidentes mortales en el sector minero del país.

1 minuto

Publicado

1 minuto

Al menos once personas han perdido la vida en un nuevo derrumbe ocurrido en una explotación minera de la provincia de Lualaba, en el sur de República Democrática del Congo (RDC). El siniestro se produce menos de dos semanas después de que un corrimiento de tierras sepultara una mina de coltán en el este del país africano, causando la muerte de al menos 300 personas.

Según fuentes locales citadas por la emisora congoleña Radio Okapi, el derrumbe tuvo lugar en una mina situada en Tulwizembe, aproximadamente a 20 kilómetros de la ciudad de Kolwezi. Por el momento se desconocen las causas del accidente, mientras que los fallecidos fueron enterrados durante la jornada del lunes.

La organización no gubernamental local Justicia Asbl ha elevado a doce el número de muertos y ha denunciado “la pérdida inútil de vidas humanas” en este nuevo incidente. “Las labores de búsqueda continúan para intentar sacar otros cuerpos de entre los escombros”, ha señalado en un comunicado, advirtiendo de que el balance de víctimas mortales podría aumentar en las próximas horas.

Del mismo modo, la ONG ha exigido “una investigación judicial seria” con el objetivo de “determinar las responsabilidades” y conseguir que “los culpables sean castigados de forma ejemplar y las víctimas y sus familias obtengan una indemnización”. Al mismo tiempo, ha instado al Ejecutivo congoleño a ordenar “el cierre temporal” de la explotación afectada.

El sector minero de la RDC ha sufrido decenas de accidentes mortales en los últimos años, en gran parte por la ausencia de medidas de seguridad adecuadas y las precarias condiciones laborales en un ámbito que genera enormes beneficios y que, con frecuencia, opera al margen de la normativa vigente.

Además, diversas investigaciones han señalado que la explotación de yacimientos de oro, coltán y otros minerales en zonas en conflicto, así como la salida al exterior de estos metales, están contribuyendo a financiar la guerra en el país, donde varias regiones siguen siendo escenario de combates y de la presencia de decenas de grupos armados.