El Ejecutivo de Mauritania ha llamado a consultas al embajador de Malí en Nuakchot, Bakary Doumbia, en un momento de fuerte tensión diplomática tras las denuncias procedentes de Bamako sobre la supuesta fuga de dos soldados malienses secuestrados por "terroristas" y presuntamente retenidos en un campamento de refugiados en territorio mauritano, una versión que las autoridades del país han rechazado tajantemente.
El ministro de Asuntos Exteriores mauritano, Mohamed Salem Uld Merzug, mantuvo un encuentro con Doumbia para "abordar las relaciones de cooperación" y tratar "las vías para reforzarlas y desarrollarlas", de acuerdo con una nota difundida por el departamento a través de sus perfiles oficiales en redes sociales.
En el comunicado, el Ministerio de Exteriores subrayó igualmente que ambas partes "intercambiaron opiniones sobre asuntos de interés común", sin ofrecer más precisiones acerca del contenido de la conversación y mientras la junta militar que gobierna Malí guarda silencio sobre su lectura de la reunión.
La cita diplomática se produce después de que el Ejército de Malí asegurara que dos de sus militares, capturados por "grupos armados terroristas", habrían conseguido el pasado fin de semana huir del lugar donde permanecían retenidos, que situó en "un campamento de refugiados" en Mauritania. Estas declaraciones provocaron la "sorpresa y condena" de Nuakchot ante lo que considera acusaciones infundadas.
"Esta evasión fue posible gracias a las operaciones llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas malienses en la frontera entre Malí y Mauritania y en el bosque de Wagadoudijo el Ejército maliense, que identificó a estos dos soldados como Mohamed Wangaraba y Mahamed el Maouloud Diallo, raptados el 9 de octubre de 2025 en el río Níger "cuando estaban de permiso".
Como respuesta oficial, el Ministerio de Exteriores de Mauritania negó "de plano" que los dos militares hubieran estado retenidos en su territorio, insistiendo en que se trata de una acusación "no se fundamenta en la verdad y supone una grave difamación". "La emisión de este tipo de afirmaciones sin presentar prueba alguna y sin consultas previas a través de los canales apropiados supone un comportamiento inapropiado que no puede ser tolerado", advirtió el departamento.
"Este campamento ha estado bajo supervisión constante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y muchas organizaciones humanitarias internacionales y organizaciones no gubernamentales independientes", añadió el ministerio, remarcando además que "la insinuación de que los grupos terroristas pueden detener a personas allí es una acusación grave".