Los dirigentes de Alemania, Friedrich Merz, Italia, Giorgia Meloni, y Bélgica, Bart de Wever, han vuelto a citar este martes, en esta ocasión por vía telemática, a varios de sus socios de la Unión Europea para analizar la coyuntura energética y el encarecimiento de los precios derivado del conflicto en Oriente Próximo, así como posibles fórmulas de simplificación normativa para reforzar la competitividad, en una reunión pensada para preparar el Consejo Europeo de la próxima semana.
El encuentro se celebrará a última hora de este martes con la intención de abordar asuntos de “competitividad” y, aunque aún no se ha cerrado el listado definitivo de asistentes, el formato responde al del “grupo de Alden Biesen”, si bien no todos los participantes de aquella ocasión podrán sumarse ahora, según han señalado a Europa Press fuentes oficiales de uno de los convocantes.
Con esta referencia, las fuentes aluden a la cita previa a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrada el pasado febrero en el castillo de Alden Biesen, en el este de Bélgica, a la que acudieron alrededor de una veintena de líderes. En aquella reunión no estuvo presente el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, pero sí la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Polonia, Donald Tusk.
Desde el entorno de Von der Leyen no precisan por ahora si la jefa del Ejecutivo comunitario tomará parte en esta nueva videoconferencia, mientras que el equipo del presidente del Consejo Europeo, António Costa, señala que el exprimer ministro portugués ha sido informado de la convocatoria, aunque no intervendrá en la misma.
Conviene recordar que aquella primera reunión provocó malestar en algunos dirigentes, entre ellos Sánchez, y Costa trasladó a los promotores la necesidad de preservar la “unidad” para alcanzar “consensos”, advirtiéndoles además de que, para lograr esa unidad, el foro adecuado debe ser el Consejo Europeo y no “pequeños grupos, que pueden ser contraproducentes para ese objetivo”.
El Gobierno español, por otro lado, también comunicó al Ejecutivo italiano que no compartía este tipo de iniciativas porque “minan” los principios básicos de la Unión Europea y dificultan la búsqueda de soluciones en lugar de facilitarla.