El canciller alemán, Friedrich Merz, ha trasladado al presidente interino de Siria, Ahmed al Shara, su intención de que alrededor del 80% de los refugiados sirios en Alemania regresen a su país en los próximos tres años.
Más de un año después de la caída del régimen de Bachar al Asad y del fin de la guerra civil siria, la cifra de refugiados en Alemanía equivalente a más de 900.000 personas, lo que refleja un ambicioso plan de repatriación que priorizará a quienes carecen de permiso de residencia válido y a los considerados “problemáticos” por antecedentes penales.
Cooperación y reconstrucción: Alemania como aliado de Siria
Merz ha anunciado la creación de un grupo de trabajo conjunto entre Berlín y Damasco para supervisar la reconstrucción del país y facilitar el retorno seguro de los refugiados. Según el canciller, “en pocos días tendrá lugar un viaje de una delegación a Siria” para iniciar los preparativos sobre el terreno.
Además, Alemania destinará más de 200 millones de euros este año a proyectos de estabilización y fomentará la inversión alemana en Siria, donde, según Merz, las condiciones han “mejorado fundamentalmente”.
El canciller ha subrayado la necesidad de reevaluar los derechos de protección de los refugiados: “Quien ya no tenga derecho a permanecer en Alemania, deberá abandonar el país. Necesitamos una opción de retorno fiable y cooperación con Siria, especialmente para quienes abusan de nuestra hospitalidad y no respetan nuestras leyes”, explicó.
La visión de Al Shara: inversión y estabilidad
Durante la reunión, Al Shara ha asegurado que el país ofrece “un Estado de derecho” y ha prometido garantizar los derechos de todas las minorías. Así, ha destacado un potencial económico de hasta 400.000 millones de euros en asociaciones de inversión entre Europa y Siria y ha apelado a Alemania como socio clave: “Necesitamos un socio con el que podamos tender puentes y Alemania es, por supuesto, ese socio”.
El presidente interino sirio, de 43 años, asumió el poder tras derrocar a al Asad a finales de 2024. Anteriormente, lideró el Frente Al Nusra y participó en conflictos vinculados a Al Qaeda y su sucesora, Hayat Tahrir al Sham, un pasado que genera controversia internacional y críticas dentro de Alemania.
La política de repatriación ha suscitado protestas en Berlín, donde manifestantes han denunciado la violencia contra minorías en Siria y han criticado la recepción oficial de Al Shara por parte del gobierno alemán.
Organizaciones como ProAsyl han cuestionado que esta política pueda legitimar al nuevo régimen y señalaron la precariedad de las infraestructuras y la inseguridad en Siria como riesgos importantes para los retornados.
Sin embargo, Merz defiende su iniciativa insistiendo en que el objetivo es crear “un espacio para todos los sirios y sirias, independientemente de su religión, origen étnico y género”, y subraya que la guerra civil siria ha terminado, ofreciendo la “posibilidad de regresar al país de origen” con seguridad y estabilidad.