El aspirante a la presidencia de Colombia Miguel Uribe Londoño ha hecho público este sábado que existe un supuesto plan para asesinar a los fiscales encargados de esclarecer la muerte de su hijo, el senador Miguel Uribe Turbay, quien recibió un disparo mientras participaba en un acto de precampaña y falleció dos meses después.
“Estamos frente a un crimen atroz, un magnicidio, un crimen de lesa humanidad. Y también frente a una amenaza real e inminente contra quienes están investigando y esclareciendo la verdad”, ha señalado el economista y dirigente político en un comunicado difundido en redes sociales.
Según ha explicado, hay un “plan” para acabar con la vida de los fiscales que llevan la causa por el asesinato de su hijo —atacado a tiros en un evento electoral en junio de 2025—, extremo que, de acuerdo con Uribe Londoño, ya ha sido advertido por la propia Fiscalía.
Ante esta situación, el candidato del Partido Demócrata Cristiano ha reclamado a la Fiscalía que refuerce “de manera inmediata y efectiva” la protección de todos los investigadores vinculados al expediente y de sus familias, después de conocerse “información pública sobre ofrecimientos millonarios para atentar” contra la vida de los fiscales.
Además, ha adelantado que trasladará el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para informar de este episodio “profundamente preocupante” y pedir la adopción de “medidas cautelares urgentes” en favor de los investigadores, con el objetivo de preservar su integridad.
Acusa al Gobierno de Petro de tener “responsabilidad” en el crimen
Junto al comunicado, Uribe Londoño ha difundido un vídeo en el que señala directamente al Ejecutivo colombiano, encabezado por Gustavo Petro, al que atribuye “responsabilidad” en el asesinato de su hijo.
“El Gobierno de Petro le negó la protección a mi hijo a pesar del riesgo de seguridad que Miguel le dijo que tenía. Miguel sabía que lo podían matar porque había sido muy crítico con la paz total criminal de Petro”, ha afirmado en la grabación.
El asesinato de Uribe Turbay, perpetrado por un adolescente de 15 años que le disparó y cuyo ataque le causó la muerte semanas después, sacudió a la sociedad colombiana y reavivó recuerdos de los años más oscuros de violencia política, especialmente durante las décadas de los 80 y 90, cuando los homicidios de dirigentes eran habituales.
A comienzos de esta semana, la Fiscalía de Colombia dictó órdenes de captura contra los principales mandos de la disidencia de la Segunda Marquetalia por su presunta participación en el crimen.
En paralelo, en las últimas semanas se han impuesto condenas a varios de los involucrados en el asesinato: Simeón Pérez Marroquín, alias ‘El Viejo’, Carlos Mora González y Katherine Martínez, que han sido sentenciados a penas de entre 21 y 22 años de prisión.