Mohamed bin Salmán garantiza a Pezeshkian que Arabia Saudí no se usará para atacar Irán

Mohamed bin Salmán promete a Pezeshkian que Arabia Saudí no permitirá ataques contra Irán desde su territorio ni su espacio aéreo.

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El presidente de Irán, Masud Pezeshkian Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

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El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, ha trasladado este martes al presidente iraní, Masud Pezehskian, que ni el territorio ni el espacio aéreo del reino se emplearán para lanzar ataques contra Irán. El mensaje se ha producido durante una conversación telefónica entre ambos dirigentes, en un contexto de tensión creciente con Estados Unidos tras el reciente anuncio del despliegue en Oriente Próximo del portaaeronaves 'USS Abraham Lincoln'.

Según un comunicado difundido en redes sociales, “El príncipe heredero ha reafirmado durante la llamada la posición del Reino en cuanto al respeto de la soberanía de la República Islámica de Irán, y que el Reino no permitirá que su espacio aéreo o su territorio se utilicen en ninguna acción militar contra la República Islámica de Irán ni en ningún ataque de ninguna parte, independientemente de su destino”.

El heredero al trono y primer ministro saudí reiteró además durante la conversación el apoyo de Riad “a cualquier esfuerzo por resolver las diferencias a través del diálogo, de manera que se refuercen la seguridad y la estabilidad en” Oriente Próximo.

Por otro lado, siempre según el relato de Bin Salmán, el presidente iraní expresó su “agradecimiento” a las autoridades saudíes “por su firme postura en el respeto de la soberanía y la integridad territorial de la República Islámica de Irán, así como por el papel desempeñado por (...) el príncipe heredero en los esfuerzos por lograr la seguridad y la estabilidad en la región”.

Durante la llamada, Pezeskhian informó igualmente al dirigente saudí sobre los “esfuerzos” de su Gobierno “al respecto” de la ola de protestas que sacude al país desde finales de diciembre. La represión de estas movilizaciones ha causado al menos 3.100 fallecidos, de acuerdo con el recuento oficial de Teherán, mientras que la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva el balance a más de 6.100 muertos.