Dos de las mayores navieras del planeta, Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk, han decidido interrumpir sus operaciones en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos clave del comercio internacional, actualmente cerrado a la navegación por el nuevo conflicto desatado entre Irán, Estados Unidos e Israel.
En una nota difundida en su página oficial, MSC va un paso más allá al señalar que “como medida de precaución, MSC ha suspendido todas las reservas para traslado global de cargamentos por la región de Oriente Próximo hasta nuevo aviso”.
Maersk, a su vez, ha comunicado también la paralización de “todos los cruces de buques en el Estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso” y ha advertido a sus clientes de que “los servicios que hacen escala en puertos del golfo Pérsico podrían experimentar retrasos, desvíos o ajustes de horario”.
A lo largo del sábado, varios barcos notificaron que habían recibido mensajes por radio de la Armada iraní indicando que el tránsito por el estrecho de Ormuz quedaba prohibido.
Ante esta situación, las principales navieras y operadores marítimos han optado por detener su actividad en Ormuz, mientras que las aseguradoras han cancelado la cobertura de riesgos en la zona. Los portales de monitorización del tráfico marítimo muestran que el flujo de buques se ha detenido en ambos extremos del estrecho.