La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este lunes que “cientos de miles de personas en Akobo”, localidad bajo control de la oposición sursudanesa en el estado de Jonglei, en el este del país, se enfrentan a “una decisión imposible” tras las órdenes de evacuación emitidas por las fuerzas gubernamentales el pasado viernes, que obligan a la población a marcharse o permanecer allí asumiendo el riesgo de una ofensiva calificada como “inminente” por la organización.
MSF, que ha advertido de que una operación militar contra la ciudad de Akobo liderada por tropas gubernamentales “parece inminente” después de estas órdenes de evacuación, ha subrayado que entre quienes se encuentran ahora en la zona figuran “más de 17.000 personas desplazadas hace apenas unas semanas por el conflicto que continúa en el país”.
En este contexto, la organización ha lamentado que los habitantes se ven forzados a escoger entre “huir sin protección o quedarse y arriesgarse a morir, mientras pierden además el acceso a la atención sanitaria y a otros servicios esenciales”. Por ello, ha reclamado a todos los actores en el terreno que garanticen la protección de la población civil, habiliten áreas seguras para quienes buscan refugio, aseguren un acceso sin riesgos a la ayuda humanitaria y a la atención médica básica, y salvaguarden las infraestructuras sanitarias.
“Las consecuencias para la población son devastadoras”, ha señalado el coordinador general de MSF en Sudán del Sur, Christophe Garnier, quien ha denunciado que “las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares una y otra vez, sin alternativas seguras”. “Para muchas personas que ya han sido desplazadas varias veces, simplemente ya no queda ningún lugar al que ir”, ha añadido.
La ONG ha explicado que su personal en Akobo “se vio obligado a evacuar la zona” el sábado, dejando a “cientos de miles de personas sin acceso a servicios esenciales de atención primaria de salud”. Asimismo, ha denunciado que el hospital de la ciudad donde MSF respalda la sala de pediatría “fue saqueado, al igual que la farmacia de la organización, lo que supuso la pérdida de todos los medicamentos y suministros médicos”. “Durante el fin de semana, personas no identificadas también saquearon la oficina de MSF”, ha apuntado.
En esta línea, la organización ha alertado de “un preocupante patrón de ataques contra instalaciones sanitarias en Sudán del Sur”, y ha cifrado en doce los incidentes contra personal de Médicos Sin Fronteras y centros apoyados por la entidad desde marzo de 2025, lo que ha forzado el cierre de tres estructuras.
MSF ha recalcado que la situación es crítica en todo el estado de Jonglei, donde “cerca de 280.000 personas han sido desplazadas” en el marco de los combates que llevaron a la organización a retirarse de la localidad de Pieri a finales de enero y que causaron víctimas civiles y la destrucción del último hospital en funcionamiento en Lankien pocos días después.
No obstante, Akobo se ha visto especialmente golpeada, con el condado del mismo nombre acumulando “unas 80.000” evacuaciones en un área descrita por MSF como “aislada (y) con instalaciones sanitarias muy limitadas”, donde la ONG “es una de las pocas que ofrece atención médica a una población estimada de 112.000 personas”.
Las órdenes de evacuación han complicado aún más el trabajo humanitario, dado que, “tras recuperar el acceso hace apenas tres semanas --después de que restricciones impuestas por el gobierno bloquearan vuelos y el envío de suministros médicos-- los equipos de MSF acababan de empezar a evaluar las necesidades de las comunidades recién desplazadas y a poner en marcha una respuesta urgente contra la malaria, cuando se vieron obligados a abandonar la zona nuevamente”. En este sentido, el coordinador general de la organización en el país ha denunciado que “estas evacuaciones repetidas impuestas por el gobierno dejan a la población atrapada, expuesta a la violencia y sin acceso a la ayuda humanitaria”.