Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido de que la violencia sexual se ha transformado en el último año en una “característica definitoria” del conflicto en Sudán, donde mujeres y niñas son atacadas de forma sistemática por grupos armados. Cerca de 3.900 supervivientes han acudido a la organización en busca de apoyo y tratamiento.
“Esta guerra se libra a costa de la vida y el bienestar de las mujeres y las niñas”, ha denunciado la responsables de temas de salud de MSF, Ruth Kauffman, quien ha alertado de que “el desplazamiento, el colapso de los sistemas de apoyo comunitario, la falta de acceso a la atención médica y las profundas desigualdades de género permiten que estos abusos continúen en todo Sudán”.
Entre enero de 2024 y noviembre de 2025, MSF ha atendido a 3.396 supervivientes de violencia sexual en centros respaldados por la organización en Darfur Norte y Sur. La ONG considera que esta cifra es “solo una fracción de la verdadera magnitud del problema”, ya que muchas afectadas no logran llegar a los servicios sanitarios.
Según los datos de la entidad, las mujeres y las niñas constituyeron el 97% de las personas atendidas. “La violencia sexual es una característica definitoria de este conflicto, que no se limita al frente de batalla, sino que está presente en todas las comunidades”, ha subrayado Kauffman.
MSF ha reunido en un informe los testimonios de varias supervivientes que señalan a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y a milicias asociadas como responsables de una violencia sexual “generalizada y sistemática”.
La organización recuerda que, tras la toma de El Fasher, capital de Darfur Norte, por parte de las RSF en octubre de 2025, tuvo que prestar asistencia a más de 140 mujeres y niñas que huían hacia Tawila en noviembre. El 94% de ellas fueron atacadas por hombres armados y muchas relataron agresiones durante las rutas de escape.
“Los ataques fueron generalizados, a menudo perpetrados por varios agresores delante de sus familias, y se dirigieron deliberadamente contra comunidades no árabes, como forma de humillación y terror, emulando atrocidades anteriores de las RSF, como el desmantelamiento del campo de Zamzam”, destaca MSF.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, la organización identificó además a otras 732 mujeres y niñas víctimas de estos abusos en los alrededores de Tawila, tanto durante sus desplazamientos como dentro de los campos de desplazados. La precariedad de las instalaciones, la insalubridad, el hacinamiento y la inexistencia de rutas seguras han incrementado el riesgo de sufrir ataques.
Los testimonios recopilados por MSF indican que las agresiones no se limitan a los momentos de combate, sino que también se producen en actividades cotidianas como ir al mercado, trabajar las tierras o huir de la violencia.
En Darfur Sur, a cientos de kilómetros de los frentes terrestres, el 34% de las supervivientes fueron agredidas mientras trabajaban en el campo y el 22% mientras recogían leña, agua o alimentos.
La organización ha calculado que una de cada cinco víctimas es menor de 18 años, incluidas 41 niñas menores de cinco años, en Darfur Sur, donde casi el 60% de los ataques fueron perpetrados por varios agresores. En Darfur Norte, el 95% de las agresiones fueron cometidas por hombres.