La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido este viernes de que las restricciones impuestas a los desplazamientos de los trabajadores humanitarios en varias zonas del estado de Jonglei, en el centro de Sudán del Sur, están comprometiendo la vida de al menos 20 pacientes que requieren atención médica especializada y que, por el momento, no pueden ser evacuados.
“Las vidas son puestas en riesgo a diario debido a que pacientes en estado crítico no pueden ser trasladados para recibir el tratamiento que necesitan con urgencia”, ha lamentado el jefe de operaciones de MSF, Gul Badshah, según un comunicado facilitado por la ONG a Europa Press. La creciente inseguridad obligó a la organización a retirar a parte de su personal del centro de salud de Lankien.
Badshah ha insistido en que “los traslados de pacientes no son procedimientos opcionales o administrativos, sino intervenciones que salvan vidas”, por lo que ha exigido “un acceso humanitario sin restricciones, incluidos vuelos predecibles y regulares a Jonglei, para permitir el traslado oportuno de todos los pacientes en estado crítico, la entrega de suministros médicos esenciales y las rotaciones de personal”.
Las limitaciones actuales han afectado de lleno a la prestación de servicios médicos esenciales a comunidades golpeadas por el conflicto, en especial desde el 30 de diciembre, cuando se complicó el envío de material sanitario al hospital de Lankien y a un centro de atención primaria en Pieri, dos enclaves donde la violencia y el desplazamiento han disparado las necesidades humanitarias.
MSF ha señalado que, a mediados de enero, las organizaciones humanitarias que operan en este país africano siguen sin disponer de un acceso estable, seguro y predecible a distintas áreas de Jonglei, lo que agrava el deterioro de las condiciones de vida y eleva las tasas de morbilidad y mortalidad que podrían evitarse.
“Las instalaciones sanitarias apoyadas por MSF hacen frente ya a afectaciones críticas a sus servicios”, ha recalcado Badshah, que ha detallado que, en Lankien y Pieri, la organización “solo puede entregar atención para salvar vidas y de emergencia”, cuando anteriormente atendía en torno a 1.700 pacientes por semana.
“Para ilustrar aún mejor la situación actual, el área de captación total de ambas instalaciones es de alrededor de 250.000 personas”, ha añadido, en un contexto de nuevas oleadas de desplazamiento por el conflicto, con un número indeterminado de personas huyendo hacia áreas remotas para escapar de bombardeos y enfrentamientos.
MSF ha recalcado que, aunque algunos desplazados han logrado regresar a sus localidades, muchos otros continúan lejos de sus hogares, en lugares sin acceso a servicios básicos de salud. La prolongación de la violencia y las trabas a la llegada de ayuda y suministros, ha advertido, agravarán la situación si no se producen cambios, debilitando aún más la capacidad de respuesta de las comunidades afectadas.
La ONG ya había evacuado a finales de diciembre a parte de su personal del hospital de Lankien, en el condado de Nyirol, ante el empeoramiento de la seguridad, después de bombardeos registrados el 29 de diciembre que alcanzaron una zona próxima al centro médico, al mercado y a una pista de aterrizaje utilizada por aviones de la organización.
Tras estos incidentes, el jefe de misión de MSF en Sudán del Sur, Ibrahim Muhammad, reclamó protección para las instalaciones sanitarias, el personal médico y los pacientes, “en línea con el Derecho Internacional”, así como para los civiles atrapados por la violencia.
La organización no gubernamental documentó en 2025 al menos ocho ataques contra centros de salud y trabajadores sanitarios en Sudán del Sur, que derivaron en el cierre de dos hospitales y en la suspensión de servicios sanitarios básicos en los estados de Jonglei, Alto Nilo y Ecuatoria Central, en un contexto de agravamiento de la crisis humanitaria en el país.