MSF reclama acabar con el sufrimiento de miles de migrantes tras una década del acuerdo UE-Turquía

MSF exige revisar a fondo el acuerdo UE-Turquía tras diez años de políticas de contención que han dejado a miles de migrantes atrapados en islas griegas.

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Migrantes frente a las costas de la isla de Lesbos, en Grecia Angelos Tzortzinis/dpa

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La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) ha reclamado este jueves que se ponga fin al "sufrimiento innecesario" que soportan miles de migrantes, coincidiendo con el décimo aniversario del acuerdo firmado en 2016 entre la Unión Europea y Turquía. La ONG denuncia que este pacto ha consolidado un modelo basado en "la disuasión y la externalización", que mantiene a las personas migrantes "atrapadas en condiciones precarias", con especial impacto en las islas griegas.

En un comunicado, la organización recuerda que "introducido durante un período de aumento de llegadas por la ruta del Mediterráneo oriental, el acuerdo se presentó como una solución pragmática para reducir la migración hacia Europa. En la práctica, transformó profundamente la política migratoria de la UE al introducir un modelo centrado en la disuasión, la contención y la externalización de las responsabilidades de asilo fuera de las fronteras de la UE".

MSF insta a las autoridades europeas y griegas a "reconsideren radicalmente su enfoque en materia migratoria", e insiste en la "necesidad urgente de poner fin al sufrimiento innecesario que padecen las personas, incluidos niños y niñas, atrapados en condiciones deplorables". La ONG subraya que "los gobiernos deben garantizar condiciones de acogida seguras y dignas, acceso a la atención sanitaria y procedimientos de asilo justos y eficientes, y poner fin a las políticas que trasladan las responsabilidades de protección de Europa más allá de sus fronteras".

En coherencia con esta postura, MSF recuerda que en junio de 2016 renunció a toda financiación procedente de la UE, sus Estados miembros y Noruega. "El acuerdo UE-Turquía, que ha sido aclamado como un éxito por la Comisión Europea, ha tenido un enorme coste humano durante la última década", ha señalado Christina Psarra, directora general de MSF Grecia, quien denuncia que "a pesar de las afirmaciones de progreso, miles de personas siguen enfrentándose a condiciones inhumanas, y los líderes europeos celebran diez años de políticas que han provocado caos y mal trato. No dejaremos de exigir que la UE y las autoridades griegas pongan fin a esta estrategia cínica de contención, para evitar seguir dañando la salud de nuestros pacientes y respetar su dignidad".

La ONG recalca que "los solicitantes de asilo que llegan a islas como Lesbos, Samos, Quíos, Kos y Leros a menudo han tenido que permanecer allí mientras se tramitaban sus solicitudes, a veces durante meses o años. Los equipos de MSF han documentado repetidamente la violencia en las fronteras, campamentos superpoblados, saneamiento inadecuado, acceso limitado a la atención sanitaria y un grave deterioro de la salud mental entre las personas atrapadas en estas condiciones".

Miles de personas bloqueadas en las islas griegas

En virtud del acuerdo UE-Turquía, las personas a las que se les denegaba el asilo podían, sobre el papel, ser enviadas de vuelta a Turquía, designado por la UE como "tercer país seguro". A cambio, la Unión Europea se comprometía a reasentar a un refugiado sirio desde Turquía por cada sirio retornado.

No obstante, la aplicación real de estas devoluciones ha sido mínima: entre abril de 2016 y febrero de 2025 solo 2.140 personas fueron retornadas desde las islas griegas a Turquía, y desde marzo de 2020 no se han producido nuevas devoluciones. En la práctica, aunque este mecanismo era un elemento central del pacto, miles de personas han quedado bloqueadas en las islas sin una solución rápida a su situación.

Tras el incendio y destrucción del campo de Moria en Lesbos en 2020, se levantaron nuevas instalaciones denominadas Centros Cerrados de Acceso Controlado (CCAC) en varias islas. "Aunque se presentaron como instalaciones de acogida mejoradas, estos campamentos están ubicados en zonas remotas y funcionan bajo estrictos sistemas de vigilancia y control de acceso, reforzando la lógica subyacente de contención y exclusión", ha alertado la organización.

Durante estos diez años, el acuerdo UE-Turquía se ha convertido además en referencia para otras políticas de externalización migratoria de la UE. Bruselas ha intensificado su cooperación con países como Libia, Túnez, Senegal, Mauritania, Marruecos, Níger, Egipto y varios estados de los Balcanes occidentales con el objetivo de frenar las llegadas a territorio europeo.

"Estas asociaciones suelen implicar ayuda financiera o cooperación en materia de seguridad destinada a reforzar el control fronterizo, trasladando al mismo tiempo la responsabilidad de la protección de los refugiados a países donde las garantías y los sistemas de asilo suelen ser limitados", ha señalado MSF.

En este contexto, Psarra subraya que muchas de las personas que alcanzan las islas griegas "ya han sufrido violencia o las consecuencias de conflictos o persecución antes de emprender peligrosos viajes a través del mar Egeo". "La incertidumbre prolongada, las restricciones a la movilidad y las malas condiciones de vida a menudo agravan los traumas existentes", ha concluido.