La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha informado este jueves de la puesta en marcha de nuevas labores de agua y saneamiento en el principal campamento de personas desplazadas de la capital del estado sudanés de Kordofán Norte, El Obeid, en respuesta al aumento de la violencia en la zona en el contexto de la guerra iniciada en abril de 2023 entre el Ejército de Sudán y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La ONG ha detallado que la fase inicial de esta intervención, comenzada a finales de enero, se orienta a reforzar el suministro de agua y las infraestructuras de saneamiento en el asentamiento de desplazados más grande de la ciudad. El frente de combate se encuentra a menos de 40 kilómetros, lo que está generando un flujo casi diario de personas que huyen de los enfrentamientos.
Esta región, considerada una de las más difíciles de alcanzar para las organizaciones humanitarias, ha sufrido en los últimos meses un repunte de la violencia, después de que las RSF se hicieran a finales de octubre con el control de la capital de Darfur Norte, El Fasher, desplazando el epicentro del conflicto hacia la amplia región de Kordofán.
En este escenario, El Obeid se ha transformado en uno de los principales lugares de acogida para la población desplazada. Sin embargo, las condiciones de vida son muy precarias debido a los obstáculos para la llegada de ayuda humanitaria, la falta de agua potable y la insuficiencia de las instalaciones de saneamiento frente a unas necesidades en constante aumento.
"El Obeid perdió a muchos de sus habitantes, pero hoy acoge a decenas de miles de personas desplazadas que se han asentado aquí en distintos momentos de la guerra", ha dicho el coordinador de MSF en El Obeid, Al Tayeb Mahmoud Mahammed. "Con el frente de combate a menos de 40 kilómetros, la ciudad sigue recibiendo nuevas llegadas casi a diario", ha agregado.
"Las personas que llegan están profundamente asustadas a medida que los combates se acercan. Aun así, se sienten más seguras que en los lugares de los que proceden, donde estaban expuestas a la violencia, los saqueos y las agresiones", ha explicado Mahammed.
El principal asentamiento de desplazados de la ciudad es el de Al Mina Al Muwahad, que a finales de enero albergaba a unas 25.000 personas y presenta una "alarmante" carencia de servicios básicos, según MSF, que denuncia que "en algunos momentos, hasta 500 personas comparten una sola letrina" y que el acceso al agua potable "es muy limitado, con solo tres litros por persona al día", lo que incrementa el riesgo de brotes epidémicos.
“Inmensas” necesidades humanitarias en Sudán
Ante esta situación, la organización está ampliando los servicios de agua y saneamiento mediante la construcción de nuevas letrinas, la instalación de depósitos para almacenamiento de agua y el apoyo a la vigilancia comunitaria de enfermedades y del estado nutricional, a través de voluntarios de salud comunitaria del Ministerio de Sanidad de Sudán. Al mismo tiempo, se coordina con las autoridades locales para respaldar la atención en el citado campo y en el Hospital Universitario de El Obeid.
"Mientras continúan los combates y aumentan los desplazamientos, las necesidades humanitarias en todo Sudán siguen siendo inmensas y en gran medida desatendidas", ha esgrimido la coordinadora general de MSF en el este de Sudán, Marta Cazorla. "Valoramos poder estar finalmente presentes y operativos en El Obeid, algo que no fue posible durante gran parte del conflicto debido a las restricciones de acceso", ha recalcado.
De este modo, Cazorla ha subrayado que "esta respuesta es un paso fundamental, pero se necesita con urgencia mucha más asistencia para evitar nuevas pérdidas de vidas y el deterioro de la dignidad de las personas".
"Los equipos de MSF están listos y los suministros preparados para ampliar la respuesta en El Obeid, así como para evaluar y responder en otras áreas de Kordofán a medida que evolucionen las necesidades y el acceso lo permita", ha dicho. "En este momento, por ejemplo, contamos con equipos preparados para proporcionar atención médica en Kordofán Sur", ha zanjado.
La guerra civil en Sudán estalló por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar RSF en el seno del Ejército, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy deteriorada después de la asonada que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que varios países apoyan a las distintas partes enfrentadas, ha sumido al país en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de desplazados internos y refugiados, y con creciente alarma internacional por la propagación de enfermedades y los graves daños a infraestructuras esenciales, que impiden atender a cientos de miles de personas afectadas.