Ocho miembros de las fuerzas de seguridad de Líbano han muerto en un ataque israelí en la ciudad de Nabatiyeh, en el sur del país, según han informado medios estatales libaneses citados por Reuters y AFP. El incidente se produce en un contexto de creciente escalada militar en la región y de grave deterioro humanitario.
Un sistema sanitario al borde del colapso
En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Mediterráneo Oriental ha advertido de que los hospitales de Líbano están funcionando al 95% de su capacidad, tras meses de intensos bombardeos que han dejado cientos de muertos y miles de heridos.
“La atención sanitaria se enfrenta a una doble presión: gestionar el creciente número de traumatismos y mantener los servicios esenciales”, ha señalado la agencia de Naciones Unidas en su último informe.
Según el organismo, seis hospitales han cerrado completamente, otros 12 presentan daños parciales y 51 centros de atención primaria han suspendido su actividad.
La OMS también ha confirmado que ha recibido garantías de seguridad para dos hospitales en Beirut incluidos en órdenes de evacuación, aunque los pacientes permanecen ingresados al no ser viable su traslado.
Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, el Ministerio de Salud Pública libanés ha registrado alrededor de 2.000 muertos y más de 6.000 heridos, además de más de un millón de desplazados. La OMS ha verificado además 107 ataques contra instalaciones sanitarias, con víctimas entre el personal médico.
JD Vance amenaza a Irán si engaña a EEUU
En este contexto, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha lanzado un mensaje a Irán en plena gira diplomática hacia Pakistán, donde prevé mantener contactos indirectos.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a tenderles la mano”, ha afirmado ante la prensa. Sin embargo, ha advertido de que “si intentan engañarnos, el equipo negociador no será receptivo”.
El aumento de la violencia en Líbano coincide con un deterioro acelerado de la situación humanitaria y una creciente implicación de actores internacionales en la crisis regional, mientras se multiplican los llamamientos a la contención.