Miles de personas recorrieron este domingo las calles de Berlín para rendir homenaje a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, más de cien años después del asesinato de ambos dirigentes comunistas en enero de 1919.
El portavoz de la Policía de Berlín, Florian Nath, informó de que unas 8.000 personas tomaron parte en una marcha principal, supervisada por alrededor de 500 agentes. A diferencia de convocatorias anteriores, Nath apuntó que la manifestación “transcurrió sin grandes incidente”, aunque se lanzaron artefactos pirotécnicos, sin que se produjeran heridos.
Dirigentes del partido La Izquierda colocaron claveles rojos en el monumento socialista del cementerio de Friedrichsfelde, situado en el este de la capital alemana. Al acto acudieron los copresidentes de la formación, Ines Schwerdtner y Jan van Aken, junto con la cabeza de lista del partido para las elecciones a la Cámara de Representantes de Berlín, Elif Eralp.
Para La Izquierda, Luxemburgo y Liebknecht son considerados mártires, al ser los fundadores del Partido Comunista Alemán.
A comienzos de enero de 1919, un comité revolucionario encabezado por Liebknecht proclamó la caída del gobierno del socialdemócrata Friedrich Ebert. Se sucedieron entonces grandes movilizaciones y la conocida como revuelta espartaquista de la izquierda terminó siendo sofocada por la fuerza.
Tras estos sucesos, Luxemburgo y Liebknecht se ocultaron, pero fueron localizados y detenidos el 15 de enero de 1919 por integrantes de un grupo parapolicial de extrema derecha.
Ambos fueron sometidos a interrogatorio. Posteriormente, soldados ejecutaron a Liebknecht a tiros en el parque Tiergarten de Berlín. Luxemburgo fue asesinada de un disparo en el interior de un vehículo y su cadáver arrojado al canal Landwehr, donde no apareció hasta finales de mayo de 1919.
Desde hace décadas, cada segundo domingo de enero se depositan coronas y claveles rojos en las tumbas de los dos dirigentes comunistas como gesto de recuerdo y homenaje.