La vía excepcional de la nacionalidad: qué es y cómo funciona la carta de naturaleza en España

Un mecanismo excepcional y discrecional que permite al Gobierno español conceder la nacionalidad a personas con méritos destacados, vínculos relevantes con España o situaciones humanitarias complejas, como refleja el caso del opositor venezolano Leopoldo López

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El político opositor venezolano y fundador del World Liberty Congress, Leopoldo López. Eduardo Parra - Europa Press

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La concesión de la nacionalidad española al opositor venezolano Leopoldo López por parte del Gobierno ha puesto el foco sobre una figura jurídica poco habitual pero de gran relevancia: la carta de naturaleza.

Esta vía excepcional permite otorgar la ciudadanía en circunstancias singulares y su uso suele estar marcado tanto por criterios jurídicos como por consideraciones políticas, lo que la convierte en un instrumento discrecional de alto valor estratégico.

Un mecanismo excepcional y discrecional

La nacionalidad por carta de naturaleza se distingue de las vías ordinarias, como la nacionalidad por residencia, por opción o por posesión de estado, porque no existe un derecho automático para el solicitante.

Es decir, no se requieren años de estancia legal en España ni el cumplimiento de plazos reglados: la decisión recae completamente en el Gobierno.

Así, la concesión depende de la existencia de “circunstancias excepcionales”, un concepto deliberadamente ambiguo que otorga un amplio margen de interpretación y que permite al Ejecutivo valorar caso por caso cada solicitud.

Quién concede la nacionalidad y cómo se formaliza

La carta de naturaleza se concede mediante real decreto, aprobado en el Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Justicia, y su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) le da validez oficial. Previsiblemente será este martes cuando el Gobierno aprobará en Consejo de Ministros la concesión de la nacionalidad española a Leopoldo López 

Y aunque el procedimiento comienza con una solicitud ante el Ministerio de Justicia, incorpora informes de otros organismos competentes, como el Ministerio del Interior, y un análisis discrecional que determina si concurren las circunstancias excepcionales necesarias.

La formalización mediante Real Decreto convierte este acto en un procedimiento administrativo excepcional, con un componente político decisivo que no se da en las vías ordinarias de nacionalización.

Qué se considera “circunstancias excepcionales”

La ley española no define de forma cerrada qué constituye una circunstancia excepcional, lo que permite su interpretación amplia.

En la práctica, se ha recurrido a la carta de naturaleza en casos de personas con méritos extraordinarios en el deporte, la ciencia o la cultura; cuando existe un interés nacional para España; por razones humanitarias en situaciones de riesgo; o cuando se identifican vínculos relevantes con España que justificarían la concesión pese a no cumplirse los plazos ordinarios de residencia.

El caso de Leopoldo López encajaría en este último supuesto, con un fuerte componente político y humanitario derivado de su situación frente al régimen venezolano.

Ejemplos y antecedentes

En los últimos años, diversas personas han recibido la nacionalidad mediante esta fórmula, reflejando su carácter discrecional y adaptado a situaciones concretas. Entre los casos recientes destacan Peter René Pérez, nacionalizado en febrero de 2025; Lisset Mabel Avilés Buitrago y Sergio Ramírez Guerrero, cuyas concesiones fueron publicadas en el BOE en julio de 2025; Steven Moisés Mendoza, incluido en un Real Decreto de junio de ese mismo año; y Asaf Kazimov, beneficiario de esta vía en septiembre de 2025.

Asimismo, Carlos Fernando Schutze Ramírez y Luciana López Ramírez obtuvieron la nacionalidad por carta de naturaleza en 2024, mientras que Edna Imade y Ewart Andrés Marín Hernández fueron incluidos en decretos posteriores de 2024 y 2025.

Estos casos muestran cómo la carta de naturaleza no se limita a perfiles mediáticos, sino que abarca personas con circunstancias personales evaluadas como excepcionales, así como a individuos cuya vinculación con España o méritos específicos justifican la concesión.

Más allá de los decretos oficiales, también existen antecedentes históricos y mediáticos que ilustran el uso discrecional de esta fórmula. Figuras públicas como el pianista James Rhodes han recibido la nacionalidad por carta de naturaleza, al igual que otros artistas, deportistas o intelectuales con vínculos significativos con España. Según registros periodísticos, nombres como Ricky Martin, Mario Vargas Llosa, o los deportistas Serge Ibaka o Ansu Fati han sido mencionados como beneficiarios de esta vía en ejercicios anteriores, demostrando la flexibilidad y el alcance estratégico de este mecanismo.

Requisitos tras la concesión

Obtener la nacionalidad por carta de naturaleza no concluye el proceso automáticamente. Quien la recibe debe jurar o prometer fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución, renunciar a su nacionalidad anterior salvo excepciones permitidas (por ejemplo, ciudadanos de países iberoamericanos) e inscribirse en el Registro Civil.

Solo entonces la nacionalidad adquiere plena validez legal y el beneficiario puede ejercer todos los derechos y deberes de un ciudadano español.

Comparada con la nacionalidad por residencia, la carta de naturaleza resulta profundamente distinta. La vía ordinaria requiere años de estancia legal y un cumplimiento riguroso de requisitos reglamentarios, mientras que la carta de naturaleza se caracteriza por su carácter discrecional y flexible, sin exigencias temporales y con un criterio político y jurídico evaluado caso por caso.

Esta distinción resalta la singularidad de la herramienta y su potencial para responder a situaciones excepcionales o estratégicas.