El dirigente del Partido Liberal de Honduras, Salvador Nasralla, ha confirmado este martes que ya trabaja en su "última" candidatura presidencial de cara a 2029, dando por superada la crisis electoral surgida tras unos comicios marcados por denuncias de fraude y por la injerencia del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, en favor del presidente electo, el ultraderechista Nasry Asfura.
"Desde ya empiezo a perfilar a quienes me acompañarán en 2028 en mi último intento por llegar a la presidencia para erradicar de raíz la corrupción", ha señalado en un mensaje difundido en redes sociales, donde también ofrece instrucciones a los diputados electos de su partido sobre votaciones clave, entre ellas la elección del próximo presidente del Congreso hondureño.
Hasta ahora, Nasralla sostenía que su partido se impuso "por amplio margen" en las elecciones y responsabilizaba al Consejo Nacional Electoral (CNE) de un supuesto fraude por la interrupción del recuento. Ahora, sin embargo, asegura que ya se encuentra centrado en la conformación de su equipo para la próxima contienda, después de que su adversario, Asfura, del Partido Nacional, haya sido proclamado vencedor tanto por las autoridades electorales como por gobiernos y organismos internacionales, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea.
El líder liberal ha remarcado que, al contar tanto el Partido Nacional como el Partido Liberal con 41 escaños en el Congreso, resulta imprescindible mantener un "equilibrio en la gobernanza". Por ello, ha instruido a los parlamentarios de su bancada a respaldar únicamente a un candidato liberal para la presidencia del Legislativo.
"Ningún diputado Liberal de los 41 está autorizado para dar su voto al Partido Nacional, ya que el pueblo de Honduras no quiere que el poder total de un solo partido siga corrompiendo la política hondureña como ocurrió entre 2010 y 2022", ha advertido, subrayando que el reparto de poder en el Congreso será determinante en la nueva etapa política.
En paralelo, Asfura fue recibido este lunes por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien le trasladó sus felicitaciones por la victoria obtenida en los comicios celebrados a finales de noviembre y se mostró dispuesto a colaborar con su futura administración para que el hemisferio occidental "sea más seguro y próspero".
Los comicios estuvieron rodeados de acusaciones de fraude y de injerencia por parte del presidente estadounidense. El Partido Liberal y el oficialista LIBRE se situaron entre las voces más críticas con estas interferencias, mientras el escrutinio se prolongaba más de 20 días debido a los retrasos del CNE, alimentando la desconfianza sobre el proceso.
En este escenario, la presidenta saliente de Honduras, Xiomara Castro, presentó un decreto para impulsar un nuevo recuento electoral, una medida cuestionada por la Unión Europea, que respalda los resultados emitidos por los órganos electorales hondureños. Si se cumple el calendario previsto, Castro permanecerá en el cargo hasta el próximo 27 de enero, fecha en la que dará comienzo el mandato de Asfura.