Netanyahu admite que Israel no es una democracia perfecta pero reivindica que afronta grandes desafíos

Netanyahu admite que Israel no es una democracia perfecta, reivindica sus grandes desafíos y defiende su polémica reforma judicial ante el Parlamento.

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante una rueda de prensa en Jerusalén en agosto de 2025 (archivo) Haim Zach/GPO/dpa

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante una rueda de prensa en Jerusalén en agosto de 2025 (archivo) Haim Zach/GPO/dpa

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reconocido este lunes ante la Cámara que el país “no es una democracia perfecta”, aunque ha subrayado que se enfrenta a “grandes desafíos” que, según ha remarcado, no encaran otras naciones.

Durante su intervención en el Parlamento, ha incidido en que, con “con los enemigos a las puertas” de Israel, “la democracia protege su resiliencia y su estabilidad”. En esta línea, ha instado a los diputados a rebajar la crispación en el hemiciclo y ha indicado que prefiere un Parlamento “ronco” a uno “en el que los diputados no puedan hablar”.

Netanyahu ha advertido de que “acallar las voces de las autoridades o de la opinión pública a través de los medios de comunicación supondría el final de la democracia. La gente debe decidir. ¿Y cómo se decide? Con elecciones”, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el diario ‘The Times of Israel’.

El dirigente ha asegurado igualmente que está intentando alcanzar “compromisos” que permitan un “equilibrio de poder entre las diferentes ramas del Gobierno”. No obstante, su Gabinete impulsa desde hace años una controvertida reforma judicial que ha generado multitudinarias protestas y que, según sus críticos, persigue mermar la independencia del poder judicial para beneficiar al primer ministro y a su entorno más próximo.

Para los partidos opositores, esta agenda legislativa entraña un riesgo para el sistema democrático, pese a que Netanyahu insiste en que “hay un Gobierno electo, y cada rama tiene su propio papel”. “Todos necesitan de un engranaje que les conecte con las otras ramas”, ha señalado, antes de remachar: “Hay gente que considera que lo más peligroso para una democracia es la democracia”.