El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado este lunes que las Fuerzas Armadas del país disponen de “libertad de acción” para neutralizar “amenazas inmediatas y emergentes” en el marco del acuerdo de alto el fuego alcanzado con Estados Unidos y Líbano. Dicho pacto no ha supuesto el fin de la ofensiva militar de Israel, oficialmente dirigida contra el partido-milicia chií Hezbolá, y en la que el dirigente ha subrayado operaciones tanto dentro de la “zona de seguridad” reclamada por su Ejecutivo al sur del río Litani como más allá de sus límites.
“Estamos atacando, como lo estamos haciendo ahora, tanto en la zona de seguridad, al norte de la zona de seguridad, como al norte del río Litani. Tenemos libertad de acción para frustrar las amenazas inmediatas y emergentes; este es el acuerdo que hicimos con Estados Unidos y también con el Gobierno libanés”, ha afirmado Netanyahu en una conferencia con el alto mando de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de la que se ha hecho eco la oficina del propio primer ministro.
En su intervención, el jefe del Gobierno ha elogiado lo que ha calificado como “avances trascendentales”, entre ellos “la eliminación del sistema de misiles que amenazaba a todo el país”, pese a que las FDI continúan atacando presuntos puntos de lanzamiento de cohetes, y “la creación de una zona de seguridad que impide la posibilidad de una invasión en el norte de Israel”. “Ahora también impide el lanzamiento directo de misiles antitanque, lo que nos permite, además, cambiar la situación en Líbano, ha apostillado.
Al mismo tiempo, ha insistido en que no se hace “ilusiones de que esto sea fácil”, negando que la misión esté cerrada. “Todavía existen dos grandes amenazas desde Líbano, desde Hezbolá: la amenaza de los cohetes de 122 mm y la amenaza de los drones y vehículos aéreos no tripulados”, ha advertido, recalcando que afrontarlas “requiere una combinación de actividad operativa y tecnológica”.
“Si los resolvemos (...) estaremos prácticamente en el camino hacia el desarme de Hezbolá, ya que este es su principal armamento”, ha subrayado, antes de cifrar el arsenal de misiles que conserva el grupo chií en “el 10 % de los misiles que tenían al inicio de la guerra”. No obstante, ha reconocido que “siguen causando preocupación entre la población del norte” de Israel.
Como cierre, el mandatario ha urgido al alto mando de las FDI a “resolver estos dos problemas”. “Creo que podremos abordar el aspecto diplomático si los hemos resuelto”, ha aseverado, en referencia a las conversaciones con Beirut, marcadas por una frágil tregua teórica prorrogada el pasado jueves por tres semanas tras una reunión entre delegaciones de ambos países en Estados Unidos.
Mientras tanto, el balance de víctimas de los ataques israelíes desde el 2 de marzo supera ya los 2.520 muertos y los 7.800 heridos. Solo este lunes, cuatro personas han perdido la vida y 51 han resultado heridas, entre ellas tres menores, a causa de nuevos bombardeos israelíes, según datos del Ministerio de Sanidad de Líbano.