El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha comunicado este miércoles que ha decidido aceptar la invitación cursada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrarse en la Junta de Paz para Gaza, creada a partir de la propuesta de Washington sobre el futuro del enclave palestino tras la ofensiva israelí en respuesta a los ataques del 7 de octubre de 2023.
“El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha anunciado que acepta la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y se convertirá en miembro de la Junta de Paz, que estará integrada por líderes mundiales”, ha dicho su oficina a través de un breve comunicado.
Días antes, el propio Netanyahu había arremetido el sábado contra el anuncio de Estados Unidos sobre la Junta de Paz y afirmó que “no fue coordinado con Israel y es contrario a su política”, unas críticas centradas sobre todo en la participación de Qatar y Turquía dentro de este nuevo organismo.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Azerbaiyán ha señalado este miércoles que igualmente ha decidido aceptar la invitación de Trump para incorporarse a la Junta de Paz, de modo que “se convertirá en uno de los Estados fundadores de la organización.
“Se enviará a la parte estadounidense una carta oficial de confirmación de la membresía de nuestro país en la Junta de Paz y se adoptarán las medidas apropiadas en el marco de los procedimientos requeridos”, ha dicho el Ministerio de Exteriores azerí, que ha apuntado que “Azerbaiyán, como siempre, está preparado para contribuir activamente a la cooperación internacional, la paz y la estabilidad”.
La primera fase de la propuesta de Estados Unidos comenzó a aplicarse en octubre tras el acuerdo alcanzado entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), lo que permitió un alto el fuego temporal, mientras que el propio Trump hizo público la semana pasada el arranque de la segunda fase, sin ofrecer de momento más detalles.
La Junta de Paz, concebida como órgano de supervisión y liderada por Trump, estará formada por jefes de Estado de distintos países. Su misión inicial será abordar el conflicto en Gaza y, en una etapa posterior, está previsto que amplíe su ámbito de actuación para tratar otros focos de tensión a escala global.