NRC alerta de que la guerra en Colombia golpeó en 2025 a más de cien colegios

NRC denuncia que la violencia en Colombia dañó en 2025 más de cien escuelas y dejó en riesgo a más de 11.000 estudiantes y docentes.

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Imagen de archivo de la entrada de un colegio en Bogotá, Colombia. Europa Press/Contacto/Sebastian Barros

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La ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha denunciado que el conflicto armado en Colombia ha impactado durante 2025 en más de un centenar de centros educativos, poniendo en peligro a más de 11.000 personas vinculadas a la comunidad escolar.

“Es una cuestión de vida o muerte que se tomen medidas inmediatas para evitar los ataques directos contra las escuelas, mientras los grupos armados luchan por el control del país”, ha reclamado Giovanni Rizzo, director del NRC para Colombia, que ha advertido de que la situación además de “crítica” es “inaceptable”.

En el último año, el NRC ha contabilizado 83 incidentes que han puesto en riesgo la vida y la integridad de más de 11.000 personas relacionadas con la educación, entre ellas estudiantes, docentes y personal administrativo, afectando a 104 colegios repartidos en nueve de los 32 departamentos del país.

Rizzo ha subrayado que no se verá un avance real mientras todos los actores del conflicto sigan considerando las escuelas como objetivos legítimos dentro de sus estrategias militares.

“Las escuelas deben permanecer fuera del alcance de la violencia. Es hora de que las obligaciones de las partes en conflicto se conviertan en acciones efectivas para proteger el futuro de Colombia”, ha reclamado Rizzo.

La organización ha explicado que numerosos centros han sido escenario de combates, utilizados como cuarteles o posiciones militares, e incluso destruidos con artefactos explosivos. Además, ha resaltado que el reclutamiento forzoso de menores y el asesinato selectivo de profesores agravan aún más la emergencia educativa.

Cada dos semanas, una escuela en Colombia es ocupada o empleada con fines militares, señala el NRC. El cierre de estos espacios vulnera no solo el derecho a la educación de cientos de niños y adolescentes, sino también, en muchos casos, el acceso a las únicas comidas que reciben al día.

“La educación no puede esperar a que las armas callen (...) El Estado y la comunidad internacional no pueden permitirse fallar a estos niños. Debemos garantizar que las escuelas sean lugares verdaderamente seguros donde la educación, la alimentación y los servicios de salud nunca se interrumpan”, ha dicho Rizzo.

El responsable del NRC en Colombia ha alertado igualmente de que la ocupación de los centros escolares, sobre todo en las áreas más aisladas donde la presencia estatal es mínima, deja a los menores expuestos y sin protección frente a los grupos armados y sus reclutadores.