La ONG Norwegian Refugee Council (NRC) ha reclamado este jueves un incremento de la financiación “urgente” para asistir a la población rohingya asentada en el gran complejo de campos de refugiados del distrito bangladeshí de Cox's Bazar, junto a la frontera con Birmania, tras el grave incendio declarado el martes y que ha dejado varios heridos.
En esta zona viven cerca de un millón de personas apátridas hacinadas en los campamentos de Ujiya y Teknaf, que desde hace meses sufren fuertes recortes en la ayuda internacional. Esta reducción de recursos les expone cada vez más a la falta de alimentos, a los incendios y a las lluvias torrenciales.
“Pedimos a la comunidad internacional que aumente urgentemente los fondos para poner en marcha proyectos más seguros que permitan dar refugio a estas personas”, ha lamentado un portavoz de la organización en declaraciones a Europa Press. “En diciembre de 2024, el Gobierno interno de Bangladesh aprobó un plan para construir refugios semipermanentes, pero en enero de 2025 se anunciaron los recortes y hubo que suspender estos planes”, ha denunciado.
Como consecuencia, miles de familias continúan viviendo en chabolas construidas con materiales “altamente inflamables”, lo que las deja bajo la “constante amenaza de sufrir las consecuencias de un incendio”. “Las familias merecen dignidad y seguridad, y el apoyo global es necesario para ello”, ha expresado.
Para evitar nuevos fuegos como el del martes, que se propagó con rapidez durante la noche entre las hileras de chabolas, la ONG subraya que “es necesario contar con medidas prácticas de seguridad pero también con una correcta preparación por parte de las comunidades que residen en los campos”. “Esto incluye la concienciación de una serie de medidas de prevención entre los refugiados para que puedan actuar de forma rápida en estos casos”, ha afirmado.
Seguridad y prevención en los campos
La organización insiste en la necesidad de instalar más cortafuegos para “frenar el avance de las llamas y permitir que los bomberos lleguen antes a las zonas afectadas”. “Hay que reforzar los sistemas de alerta temprana y los mecanismos de respuesta rápida para favorecer una actuación inmediata. Entrenar a grupos de voluntarios para que trabajen junto a los bomberos es crucial para garantizar que hay personas preparadas dentro de los campos”, ha explicado dicha fuente.
Al mismo tiempo, recalca la importancia de fomentar “prácticas seguras para cocinar” dentro de las chabolas y “reducir el uso de fuego” en espacios cerrados. “Esto ayudaría a reducir el riesgo de incendios”, ha dicho, advirtiendo además de que estos incidentes hacen que muchos refugiados pierdan los escasos documentos personales de los que disponen.
Más de 2.000 personas se han visto afectadas por el fuego del martes, que ha arrasado unas 400 chabolas y ha provocado que numerosas familias “lo pierdan todo de un momento a otro”. “Las familias están conmocionadas. Lo han perdido todo. También se han perdido diez centros de educación y no sabemos si los niños podrán volver a las escuelas”, ha explicado.
“Esto les hace temer por su seguridad, por tener comida, un techo bajo el que dormir y no sufrir más incendios. La mayoría de los afectados han obtenido refugio junto a familiares y vecinos en otras partes del campo”, ha afirmado, al detallar que el fuego se extendió rápidamente entre los bloques D2, D3 y D4 debido al uso de materiales muy inflamables.
En cuanto a la posibilidad de reparar con rapidez las chabolas destruidas para facilitar el retorno de los desplazados, ha señalado que “teniendo en cuenta la situación, esta idea no parece muy plausible”. “Están completamente calcinadas, con la práctica totalidad de sus posesiones. La reconstrucción llevará tiempo, hacen falta materiales y una acción humanitaria coordinada”, ha lamentado. “Hasta entonces, no podrán volver a lo que consideraban su casa”, ha añadido.
La OIM alerta de daños extensos
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha descartado la existencia de fallecidos a causa del incendio, pero ha denunciado “daños extensos” en todo el campamento. Entre la infraestructura afectada figuran más de 160 instalaciones de agua, saneamiento e higiene, además de letrinas y dos mezquitas.
Según un comunicado al que ha tenido acceso Europa Press, la destrucción causada por las llamas “ha desestabilizado el terreno de la ladera donde se encuentra gran parte del campamento, dañando las redes de drenaje y la infraestructura pública, y aumentando los riesgos relacionados con el acceso y la erosión”.
“Cuando comienza un incendio en campos superpoblados, el impacto se extiende más allá de la infraestructura directamente dañada. Las familias pierden sus pertenencias y el acceso a servicios básicos peligra”, ha manifestado Lance Bonneau, jefe de la misión de la OIM en Bangladesh.
“Nuestro objetivo es salvar vidas, preservar la dignidad y garantizar que los que se han visto afectados reciban la ayuda que necesitan de forma rápida y segura para que las familias puedan volver lo antes posible a tener un sentido de la normalidad”, ha argüido.
El suceso vuelve a evidenciar los “riesgos persistentes” que afrontan las comunidades rohingyas en Cox's Bazar, donde la probabilidad de incendios se mantiene elevada, especialmente en determinadas épocas, debido al hacinamiento y a los materiales utilizados en las construcciones.
En 2021, uno de estos incendios obligó a desplazar dentro de los campos a unas 45.000 personas. La situación ha llevado a varias ONG a activar mecanismos de respuesta para intentar abordar este tipo de emergencias de forma rápida y eficaz, según recoge el texto.