Teherán ha amanecido este domingo bajo una espesa nube tóxica, resultado de la mezcla entre la lluvia caída durante la madrugada y el humo generado por los bombardeos israelíes contra instalaciones petroleras situadas en la capital iraní y en zonas cercanas. Los ataques, que se produjeron durante la noche, han dejado al menos cuatro personas fallecidas.
A primera hora de la mañana, en torno a las 08.30 hora local, la capital presentaba un aspecto inusual: el cielo cubierto por densas nubes oscuras cargadas de humo y partículas procedentes del petróleo quemado. Las lluvias registradas poco después del amanecer provocaron charcos de color negro en varias zonas de la ciudad, formados por restos de combustible mezclados con el agua.
Ante la situación, la Organización de Protección Ambiental de Irán ha recomendado a los ciudadanos permanecer en sus casas y evitar salir a la calle debido a la elevada toxicidad del aire.
Ataques contra infraestructuras petroleras
El origen de la contaminación se encuentra en los bombardeos registrados durante la madrugada contra varias instalaciones energéticas. Según ha confirmado el director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Distribución de Productos Petrolíferos, Keramat Veis Karami, los ataques alcanzaron cuatro centros de almacenamiento de petróleo y un complejo de transferencia de productos petrolíferos situados en las provincias de Teherán y Alborz.
Las explosiones, que iluminaron la noche de la capital iraní, provocaron la muerte de cuatro trabajadores, todos ellos conductores de camiones cisterna que se encontraban en las instalaciones en el momento del ataque, según información difundida por la agencia oficial IRNA.
Las autoridades iraníes han intentado tranquilizar a la población tras el impacto de los bombardeos. Karami ha asegurado que el país dispone de reservas suficientes de gasolina y ha pedido a los ciudadanos que no acudan en masa a las estaciones de servicio.
Por su parte, la Compañía Nacional Iraní de Refinación y Distribución de Productos Petrolíferos ha señalado que las provincias de Teherán y Alborz están recibiendo combustible desde otros centros de suministro del país para garantizar el abastecimiento.
Israel confirma los ataques
Horas antes, el Ejército israelí había confirmado haber lanzado ataques contra varios depósitos de combustible en Teherán, que según su versión eran utilizados por las fuerzas armadas iraníes como parte de su infraestructura logística.
Estos bombardeos se enmarcan en la guerra abierta entre Israel, Estados Unidos e Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, y que ya ha dejado más de un millar de muertos en territorio iraní, además de miles de edificios destruidos.
Entre los objetivos alcanzados durante las últimas jornadas figuran las oficinas del fallecido líder supremo Ali Jamenei, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y el palacio presidencial, según diversas fuentes.
Daños en zonas civiles
Los ataques también han provocado daños significativos en áreas civiles de la capital. Testigos han confirmado que varias comisarías y bases militares fueron alcanzadas, lo que provocó impactos en edificios residenciales cercanos.
Uno de los episodios más graves se registró en la plaza Nilufar, donde murieron al menos 20 personas tras el impacto de un bombardeo en las inmediaciones.
Además, al menos dos hospitales de la capital han resultado dañados durante los ataques, y un campo de fútbol sala con capacidad para 12.000 personas ha quedado completamente destruido.
Mientras continúan los bombardeos y las represalias, Teherán vive este domingo una jornada marcada por la contaminación, la incertidumbre y el temor a nuevos ataques en una guerra que sigue escalando en toda la región.