Nueva York activa una ofensiva fiscal contra las grandes fortunas inmobiliarias

Un nuevo impuesto a la vivienda de lujo busca recaudar hasta 500 millones de dólares anuales y reabre el debate sobre la fiscalidad de los grandes patrimonios en Nueva York

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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani Europa Press/Contacto/Derek French

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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha anunciado una nueva estrategia fiscal dirigida a gravar a los grandes propietarios de inmuebles de lujo que no residen de forma habitual en la ciudad, en lo que ha definido como una medida para corregir lo que considera un sistema inmobiliario “fundamentalmente injusto”.

El anuncio, realizado a través de un vídeo difundido en Instagram que se ha viralizado en redes sociales, plantea la creación de un nuevo impuesto denominado “Pied-à-Terre”, orientado a gravar propiedades de alto valor utilizadas como inversión o reserva de riqueza más que como residencia habitual.

Un impuesto dirigido a los “dueños ausentes”

La iniciativa se centra en viviendas de lujo valoradas en más de cinco millones de dólares cuyos propietarios no viven de manera permanente en Nueva York. Según la propuesta del consistorio, este tipo de inmuebles, concentrados en gran medida en Manhattan, funcionan como activos financieros más que como viviendas ocupadas.

En su mensaje, Mamdani ha apuntado directamente a grandes fortunas del sector financiero e inmobiliario, señalando como ejemplo el mercado de propiedades de ultra lujo concentradas en rascacielos de la ciudad, donde una parte significativa de las unidades permanece vacía durante gran parte del año.

Un sistema “injusto” para la ciudad

El alcalde ha defendido que estas propiedades se benefician del valor, la infraestructura y el prestigio de Nueva York sin contribuir en la misma proporción al sostenimiento de los servicios públicos.

En este sentido, ha argumentado que el modelo actual penaliza a las clases trabajadoras mientras permite la acumulación de activos inmobiliarios de alto valor como instrumentos de inversión global.

La administración municipal sostiene que el nuevo impuesto busca corregir este desequilibrio estructural dentro del mercado de la vivienda.

Recaudación prevista y destino de los fondos

El Ayuntamiento estima que el nuevo gravamen podría generar alrededor de 500 millones de dólares anuales. Según el plan presentado, estos ingresos se destinarían a reforzar servicios públicos esenciales.

Entre las prioridades anunciadas figuran la ampliación del acceso a guarderías gratuitas, programas de limpieza urbana y el refuerzo de iniciativas de seguridad en barrios con mayores necesidades sociales.

El gobierno municipal enmarca estas medidas en una estrategia más amplia de redistribución fiscal orientada a mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Reacciones entre apoyo y críticas

El anuncio ha generado una respuesta inmediata y dividida. Sectores vinculados a la vivienda asequible y a políticas progresistas han valorado la iniciativa como un intento de limitar la especulación inmobiliaria y aumentar la contribución de las grandes fortunas al sistema público.

Por el contrario, representantes del sector inmobiliario y voces críticas con la política fiscal municipal advierten de posibles efectos negativos sobre la inversión extranjera y el atractivo de Nueva York como destino financiero global.