Este lunes, un ataque ejecutado por el Ejército de Israel en la localidad de Nabatié, al sur del Líbano, ha dejado un saldo de ocho personas heridas, de las cuales cuatro son menores de edad. Esto ocurre a pesar del cese al fuego acordado en noviembre de 2024, después de extensos meses de enfrentamientos con Hezbolá, la milicia chií libanesa.
El Ministerio de Sanidad libanés ha comunicado que la intervención en la zona de Ksar Zatar en Nabatié ha resultado en “un saldo inicial de ocho heridos, entre ellos cuatro niños y tres mujeres”, tal y como informa la agencia de noticias NNA.
Por otro lado, las Fuerzas de Defensa de Israel han justificado su acción indicando que se ha “atacado un cuartel general de la organización terrorista Hezbolá”. Alegan que la existencia de dicho cuartel general es una infracción a los acuerdos previos entre Israel y Líbano.
Las autoridades israelíes también han señalado que “Hezbolá sigue esforzándose por restaurar su infraestructura terrorista en Líbano, comprometiendo la seguridad de los ciudadanos libaneses y usándolos como escudos humanos”. Concluyen afirmando que “continuarán trabajando para neutralizar cualquier riesgo para el Estado de Israel”.
Aunque el acuerdo de paz estipulaba la retirada de las tropas de ambas partes del sur de Líbano, Israel ha mantenido cinco posiciones en dicho territorio, lo cual ha sido fuertemente criticado por las autoridades libanesas y el grupo chií, quienes exigen un cese de esta presencia militar.