Ocho líderes de la UE reclaman vetar la entrada en Schengen a combatientes rusos

Ocho países de la UE piden vetar la entrada en Schengen a combatientes rusos por el riesgo para la seguridad interna y reclaman medidas coordinadas en Bruselas.

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Militares que han firmado su primer contrato con el Ministerio de Defensa de Rusia participan en un entrenamiento de combate en un campo de adiestramiento militar del Distrito Militar Sur. Erik Romanenko/TASS via ZUMA Pre / DPA

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Los mandatarios de ocho países de la Unión Europea han reclamado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que impulsen medidas para impedir el acceso al espacio Schengen a excombatientes y combatientes rusos, al considerar que representan una “amenaza” para la seguridad de los Veintisiete.

En una carta suscrita por los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Polonia, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Rumanía y Suecia, se advierten “riesgos para la seguridad interna” de la UE ante la posible llegada de militares rusos al espacio Schengen, entre ellos “más de 180.000 delincuentes” condenados que fueron reclutados en cárceles rusas y enviados al frente en Ucrania.

“Las personas que han participado en la guerra como parte de las fuerzas armadas del Estado agresor representan graves riesgos para la seguridad interna, entre ellos a través de delitos violentos, redes de delincuencia organizada, movimientos extremistas o actividades estatales hostiles en el contexto más amplio de las acciones híbridas de Rusia”, exponen los ocho Estados en la misiva.

Los firmantes alertan, además, de que a medida que “avancen rotaciones” y “posibles desmovilizaciones”, es previsible que aumente “significativamente” el número de personas “con experiencia reciente en combate violento” que intenten viajar al extranjero, algo que se suma al hecho de que los visados Schengen concedidos a ciudadanos rusos “ya ha crecido rápidamente”.

Debido a la libre circulación dentro de Schengen, subrayan los ocho países, el efecto sobre la seguridad “no depende de qué Estado miembro haya expedido un visado o permiso de residencia”, de modo que “cualquier entrada puede tener consecuencias graves para la seguridad de un Estado miembro o de todo el espacio Schengen”.

“La inacción crearía vulnerabilidades a largo plazo que aún pueden evitarse en esta fase. Por ello, se requieren con urgencia medidas decisivas y coordinadas para prevenir consecuencias negativas (...). Subrayayamos la necesidad de profundizar la cooperación a nivel de la UE para abordar esta amenaza de manera coherente y con visión de futuro”, continúa la carta.

Visados, prohibiciones de entrada y respuesta de la UE

Los ocho socios recuerdan que la reciente estrategia de política de visados de la UE de la Comisión Europea contempla de forma explícita “la posibilidad de nuevas medidas restrictivas específicas en materia de visados” cuando se produzca “un grave deterioro de las relaciones con un tercer país concreto”, incluyendo una categoría propuesta que abarque a “excombatientes y combatientes actualmente en activo identificados de un Estado agresor”.

Por ello, invitan a la Comisión, al SEAE y al Consejo a “examinar rápidamente y presentar posibles vías concretas que puedan aplicarse a nivel de la UE”, entre ellas “modificaciones específicas del Código de Visados” u otros instrumentos adecuados “con el objetivo de permitir un enfoque europeo coordinado”, que garantice “una protección coherente de la seguridad en todo el espacio Schengen”.

Tras solicitar que este asunto se discuta en la cumbre de líderes que tendrá lugar la próxima semana en Bruselas, también insisten en la importancia de recurrir a “los instrumentos existentes”, rechazando visados y permisos de residencia y aplicando vetos de entrada de larga duración en todo el espacio Schengen a los combatientes rusos.

La iniciativa ya se había planteado a instancias de Estonia en uno de los últimos Consejos de Asuntos Exteriores (CAE), celebrado el pasado 29 de enero en Bruselas con los ministros de Exteriores de la UE. La Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, señaló entonces que la propuesta recibió el respaldo de “muchos Estados miembro”, aunque todavía no se había alcanzado un consenso.

Kallas detalló que existe un elevado número de exmilitares rusos en territorio europeo y que se acordó llevar la propuesta “más allá y evaluar el interés”, por ejemplo reservándola para un eventual uso futuro en caso de alto el fuego.

De hecho, Estonia ya ha comenzado a aplicar restricciones en el ámbito nacional y desde febrero mantiene prohibida la entrada al país a casi 1.300 combatientes rusos de la guerra de Ucrania por razones de seguridad. Tallin estima que alrededor de 1,5 millones de personas han tomado parte en la agresión rusa contra Ucrania.