El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha advertido este jueves de que la “persistente inestabilidad” de la red eléctrica ucraniana derivada de la invasión rusa “pone a prueba la seguridad nuclear”. El organismo ha informado de un nuevo corte de suministro en la central nuclear de Zaporiyia registrado el 6 de diciembre, el undécimo desde el inicio del conflicto.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, ha señalado que “la persistente inestabilidad en la red eléctrica de Ucrania continúa poniendo a prueba la seguridad nuclear durante el conflicto, causando en ocasiones interrupciones en la disponibilidad de energía externa para las principales instalaciones nucleares del país”. Ha precisado que el último apagón en Zaporiyia, la mayor planta atómica de Europa, se prolongó “cerca de media hora”.
Según Grossi, las dos líneas de suministro externo de la central quedaron “desconectadas durante 20 minutos”, lo que obligó a activar los sistemas de emergencia: “todos los generadores diésel de emergencia en el lugar empezaron automáticamente a generar la electricidad que necesita la planta para operar las bombas de agua usadas para enfriar el reactor y otras funciones esenciales de seguridad nuclear”.
El responsable del OIEA ha recalcado que “si bien el sistema de respaldo de emergencia funcionó, las repetidas pérdidas de suministro externo incrementan la presión operativa y resaltan la importancia de mantener una fuente externa de confianza”. La línea Ferosplavna-1 se restableció tras 29 minutos, mientras que la principal conexión, la línea Dniprovska, no quedó completamente operativa hasta pasadas nueve horas.
El organismo ha indicado además que, durante la misma jornada del 6 de diciembre, los problemas en la red afectaron también a los suministros eléctricos de otras tres centrales nucleares del país, lo que obligó a reducir la actividad de varios reactores.
Grossi ha detallado que “estas interrupciones han provocado fluctuaciones en la producción de energía, desconexiones temporales y cortes forzados en algunas unidades. En varios casos, las unidades se desconectaron o se operaron a capacidad reducida para mantener el equilibrio de la red y evitar daños en los equipos tras activaciones repentinas de la protección”.
En su valoración general, ha insistido en que “en términos de seguridad nuclear, la frágil situación de la red y la energía sigue siendo uno de los mayores desafíos”. Ha recordado además que “como se establece claramente en los Siete Pilares Indispensables para garantizar la seguridad nuclear durante un conflicto armado, debe haber un suministro eléctrico externo seguro desde la red para todas las centrales nucleares. Con demasiada frecuencia, esto dista mucho de la realidad que nuestros expertos observan sobre el terreno”.