El Ejecutivo de Omán ha manifestado este lunes que “trabaja intensamente” para alcanzar un entendimiento que permita restablecer el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, advirtiendo al mismo tiempo de las consecuencias de prolongar una guerra que “no es culpa” de Irán. Teherán ha restringido el paso marítimo en esta ruta estratégica tras la ofensiva sorpresa lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.
“Omán está trabajando intensamente para establecer acuerdos de paso seguro en el estrecho de Ormuz”, ha señalado el ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaid, en un mensaje difundido en sus redes sociales, donde ha insistido en que “independientemente de la opinión que se tenga sobre Irán, esta guerra no es culpa suya”.
El jefe de la diplomacia omaní ha subrayado además que el conflicto “ya está provocando graves problemas económicos” a escala global. “Me temo que la situación empeorará considerablemente si la guerra continúa”, ha advertido, recordando que ejercía de mediador en contactos indirectos entre Washington y Teherán para reactivar un nuevo acuerdo nuclear cuando Estados Unidos e Israel pusieron en marcha su ofensiva a gran escala.
En los últimos días, la Guardia Revolucionaria de Irán ha asumido la autoría de varios ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, como parte de su respuesta a la citada ofensiva contra territorio iraní. Estas acciones se suman a ataques contra objetivos en Israel y contra intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el sábado un ultimátum de 48 horas a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz y amenazó con golpear instalaciones energéticas si no lo hacía. No obstante, este lunes ha comunicado un aplazamiento de cinco días de esas posibles operaciones, aludiendo a conversaciones en curso con Teherán, que de momento no ha ofrecido ninguna reacción pública.