Naciones Unidas y la Unión Africana (UA) han denunciado en las últimas horas el asesinato de Saif al Islam, primogénito del fallecido dirigente libio Muamar Gadafi, y han reclamado máxima contención para impedir que el crimen afecte de forma negativa al frágil proceso de transición, a la futura convocatoria electoral y a la reunificación administrativa y territorial del país norteafricano.
La Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) ha expresado su “profunda preocupación” por la muerte de Saif al Islam y ha trasladado sus condolencias a sus allegados, al tiempo que ha condenado “firmemente” este suceso y “todos los actos de violencia similares”.
En un comunicado, la misión ha advertido de que este tipo de ataques “socavan el Estado de derecho, violan la santidad de la vida humana y amenazan la paz y la estabilidad en Libia”, subrayando que el asesinato del hijo de Gadafi “subraya la urgente necesidad de abordar todos los casos de este tipo de asesinatos en el país”.
“La UNSMIL pide urgentemente a las autoridades competentes de Libia que investiguen de forma rápida y transparente este crimen para identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia, así como que adopten medidas decisivas para poner fin a este patrón de violencia”, ha señalado la misión.
En la misma nota, la UNSMIL ha instado “a todas las partes” a “ejerzan contención y eviten cualquier comportamiento que pueda incrementar las tensiones o poner en peligro la seguridad y la estabilidad en el país”. “Es necesaria una solución política para Libia como un medio para lograr estabilidad y desarrollo a corto plazo”, ha remachado.
Por su lado, el presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, ha manifestado igualmente su “profunda preocupación” por lo ocurrido y ha condenado “firmemente” este “acto violento, que amenaza con socavar aún más los esfuerzos para una transición política creíble e inclusiva en Libia”.
Ali Youssouf ha recalcado que “es imperativo resolver las diferencias políticas a través de medios pacíficos y legales”, reiterando sus condolencias a los familiares de Saif al Islam y reclamando a las autoridades que “mantengan el Estado de derecho y garanticen que las circunstancias de este asesinato son investigadas a fondo” para que los responsables “rindan cuentas”.
Finalmente, el responsable de la UA ha pedido también “la contención y la calma” en todo el territorio libio y ha reafirmado “el continuado compromiso de la UA con el apoyo al pueblo libio y las instituciones en sus esfuerzos para lograr una solución duradera, consensuada y pacífica a la crisis política y de seguridad que afecta al país desde 2011”.
Estos mensajes se añaden al llamamiento formulado el miércoles por el Consejo Presidencial de Libia, máximo órgano de las autoridades reconocidas internacionalmente, que instó a todos los actores a “esperar” a las conclusiones de las pesquisas, después de que ningún grupo haya asumido por ahora la autoría del asesinato de Saif al Islam.
La muerte del hijo de Gadafi fue confirmada a última hora del martes por su abogado, Abdulá Ozman Abdurrahim, quien explicó que fue abatido por cuatro hombres armados no identificados que irrumpieron en su domicilio en la ciudad de Zintan, al suroeste de Trípoli. El letrado solicitó además una investigación internacional para llevar ante los tribunales a los responsables.
El primogénito de Gadafi, que durante años fue visto como posible heredero político de su padre --capturado y ejecutado en octubre de 2011 en el marco de un levantamiento armado durante la ‘Primavera Árabe’--, fue sentenciado a muerte por un tribunal libio por crímenes de guerra cometidos precisamente en aquel conflicto.
Sin embargo, una milicia vinculada a las autoridades asentadas en el este del país --respaldadas por el autodenominado Ejército Nacional Libio, dirigido por Jalifa Haftar-- lo liberó en 2017 tras seis años bajo su custodia, una decisión muy contestada por el Gobierno reconocido internacionalmente, que criticó la “amnistía” aprobada por el Parlamento con sede en Tobruk.
Sobre Saif al Islam pesa además una orden de detención del Tribunal Penal Internacional (TPI). En 2021 llegó a presentar su candidatura a las elecciones presidenciales previstas para ese año, que terminaron siendo canceladas, sin que hasta la fecha se haya fijado un nuevo calendario para los comicios.
Libia permanece actualmente fracturada en dos administraciones rivales, después de que la Cámara de Representantes declarara concluido el mandato de Abdul Hamid Dbeibé por el aplazamiento de las presidenciales, dando por roto el acuerdo para la unificación institucional y nombrando a otro primer ministro, designación rechazada por el Ejecutivo de Trípoli, que continúa siendo el reconocido por la comunidad internacional.