Orbán promete que el domingo beberá mucho champán y llama a la mayoría silenciosa ante el avance de Magyar

Orbán confía en brindar con champán tras las elecciones del 12 de abril y apela a una mayoría silenciosa frente al empuje digital de Peter Magyar.

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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, durant una rueda de prensa en Budapest. Europa Press/Contacto/Beata Zawrzel

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, durant una rueda de prensa en Budapest. Europa Press/Contacto/Beata Zawrzel

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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha manifestado este jueves que el próximo domingo “brindará con mucho champán” en referencia a una victoria en las elecciones del 12 de abril, apelando al respaldo de una mayoría silenciosa que, según él, continúa sosteniendo al hegemónico Fidesz frente al auge en redes del líder opositor Peter Magyar, cuyo partido, Tisza, se mantiene en cabeza en los sondeos.

“Brindaremos con mucho champán”, ha declarado el jefe del Gobierno húngaro al portal de noticias Index. Aun así, ha recalcado que el puesto de primer ministro no es el trabajo “más codiciado de Hungría”, al aludir a los retos que afrontará el país en los próximos años. “Lo que sí es seguro es que el mayor quebradero de cabeza del próximo gobierno no será cómo construir algo, sino cómo evitar los problemas que se avecinan”, ha expuesto.

Pese a que las encuestas no le son favorables, Orbán ha planteado que el empuje de Tisza se concentra principalmente en el terreno digital y descansa en el apoyo de las grandes plataformas, remarcando que en Hungría los seguidores de Fidesz continúan siendo una mayoría silenciosa que no se refleja plenamente en Internet.

“No estoy familiarizado con esto, pero las proporciones no parecen normales”, ha señalado en relación con las interacciones en redes sociales que genera el contenido del candidato opositor.

Al mismo tiempo, Orbán ha subrayado que, al final, lo determinante es “la experiencia, el tiempo y el desempeño en la mesa”, poniendo el foco en la falta de rodaje de sus rivales, que “aún no han olido la pólvora”.

La campaña en Hungría transcurre bajo la posibilidad de que Orbán abandone el poder tras 16 años al frente del país, en un contexto marcado por el apoyo que está recibiendo Budapest desde Estados Unidos. El vicepresidente, JD Vance, se ha desplazado esta semana a Hungría para respaldar al candidato ultraderechista frente a lo que considera “uno de los peores casos de injerencia extranjera”, en alusión a la supuesta ofensiva desde la Unión Europea para provocar la caída de Orbán.

En un discurso inusual a tan pocos días de las urnas, Vance acusó a los “burócratas de Bruselas” de pretender “destruir la economía de Hungría” y lograr que “sea menos independiente energéticamente” porque “odian” al primer ministro húngaro. Washington ha entrado de lleno en la contienda para apuntalar a Orbán en este ciclo electoral, reivindicando que el dirigente magiar, estandarte de la agenda conservadora y católica en Europa, “defiende con ferocidad los intereses de Hungría”.