El partido centrista neerlandés Demócratas 66 (D66), el liberal Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y la Llamada Demócrata Cristiana (CDA) han explicado este viernes que el nuevo pacto de coalición a tres bandas incorpora un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, ajustes relevantes en el sistema sanitario y un endurecimiento de las políticas migratorias.
El texto, de algo más de 60 páginas y firmado por estas tres fuerzas conservadoras, prevé destinar 19.000 millones de euros adicionales a Defensa, en línea con la meta de la OTAN de alcanzar el 3,5 por ciento del PIB en gasto militar. Además, Países Bajos se propone elevar la plantilla de sus Fuerzas Armadas hasta los 122.000 uniformados.
Para financiar este refuerzo militar, la coalición plantea recortes de calado en el sistema de salud y en la Seguridad Social, aunque por ahora descarta aplicar medidas similares en el ámbito educativo, según ha informado la radiotelevisión pública NOS.
“No estamos recortando, pero estamos previniendo un aumento en los costes de la atención médica”, ha afirmado en una rueda de prensa el líder del D66, Rob Jetten, en referencia a una “hoja de ruta” que contempla eliminar la deducción fiscal de los gastos de atención médica, entre otras cuestiones.
En materia de asilo, el acuerdo contempla incrementar la inversión en los centros de acogida, reforzar el escrutinio sobre los solicitantes que puedan haber cometido delitos y aplicar una política de reparto de refugiados entre municipios.
Al mismo tiempo, las tres formaciones subrayan que una de sus prioridades será reducir la dependencia de las importaciones energéticas del exterior. Para ello, la coalición tripartita reactivará el fondo de nitrógeno que había sido suprimido por el Ejecutivo del primer ministro interino, Dick Schoof.
En total, los partidos que han cerrado este acuerdo suman únicamente 66 de los 150 escaños de la Cámara Baja y necesitarán apoyos variables para sacar adelante la legislación, con el presupuesto de este año como asunto más urgente. Resulta poco habitual que en Países Bajos un Gobierno arranque su andadura sin una mayoría estable, a diferencia de lo que ocurre en otros Estados europeos.