Al menos dos drones han atacado este viernes la capital de Pakistán, Islamabad, en lo que las autoridades consideran una posible represalia por los recientes bombardeos llevados a cabo en Afganistán, donde han fallecido al menos cuatro personas en plena escalada de tensión entre ambos países tras semanas de choques en la frontera.
Según ha informado el Ministerio de Información paquistaní, los dos aparatos fueron interceptados y destruidos por el sistema de defensa aérea nacional. El departamento ha precisado que se trataba de “drones rudimentarios del grupo terrorista Fitna al Juarij --nombre con el que Islamabad se refiere a Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP)--, respaldado por el régimen talibán afgano”.
El Ministerio ha subrayado que no se han registrado “daños en infraestructuras militares ni de otro tipo, salvo daños menores causados por los restos del choque forzado de los drones” y ha arremetido contra las autoridades afganas por “su papel consolidado como principal proxy del terrorismo, que da cobijo y apoya a múltiples organizaciones terroristas”.
En este contexto, el Gobierno paquistaní ha rechazado las acusaciones de Kabul sobre un supuesto ataque aéreo afgano contra instalaciones clave en la capital. En concreto, ha negado que la Fuerza Aérea de Afganistán haya bombardeado “una base militar clave, conocida como Hamza, en la zona de Faizabad de Islamabad”, tal y como había difundido el Ministerio de Defensa afgano en redes sociales, donde aseguró que dicha ofensiva “provocó numerosas bajas y daños materiales” en territorio paquistaní.
“Se sabe que las cuentas oficiales del régimen talibán, incluida la de este supuesto Ministerio de Defensa, difunden habitualmente noticias falsas y propaganda, como las recientes afirmaciones sin fundamento sobre el derribo de aviones de la Fuerza Aérea de Pakistán y la captura de pilotos, que posteriormente eliminaron sin ningún pudor”, ha añadido el Ministerio de Información.
Paralelamente, la Policía de Kabul ha denunciado este mismo viernes la muerte de cuatro personas, entre ellas mujeres y menores, en un ataque aéreo contra “viviendas civiles” en el este de la capital afgana, que también ha dejado 15 heridos. Las autoridades bajo control talibán responsabilizan directamente a Pakistán de este bombardeo y lo vinculan con otros ataques recientes en Kandahar, en el sur, así como en las provincias orientales de Paktia y Paktika.
Los enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán se prolongan ya durante dos semanas, con un balance de decenas de fallecidos y miles de personas obligadas a abandonar sus hogares, sin que por el momento se hayan abierto canales formales de diálogo para acordar un alto el fuego.
Las actuales hostilidades se desencadenaron días después de que las autoridades afganas llevaran ante el Consejo de Seguridad de la ONU una queja formal por bombardeos paquistaníes en su territorio, asegurando que dichos ataques causaron la muerte de más de una decena de civiles. Islamabad enmarcó estas operaciones como respuesta a la supuesta presencia de grupos armados en suelo afgano.
El Gobierno paquistaní sostiene que sus fuerzas atacaron “campamentos y escondites terroristas” de Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibán paquistaníes, y de la organización yihadista Estado Islámico. Según Islamabad, estos bombardeos forman parte de una campaña de represalia por los recientes atentados suicidas perpetrados en Pakistán, que en los últimos meses han causado numerosas víctimas entre la población civil y las fuerzas de seguridad.