Palestina denuncia ataques de colonos y acusa una estrategia para intensificar la guerra genocida

Palestina denuncia la coordinación entre colonos y fuerzas israelíes y reclama acciones internacionales ante lo que describe como guerra genocida y limpieza étnica.

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El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, durante un encuentro con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Novo-Ogaryovo, situada en la región de Moscú (archivo) -/Kremlin/dpa

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El Gobierno palestino ha repudiado este lunes los últimos ataques llevados a cabo por colonos israelíes en Cisjordania y ha criticado la “coordinación” entre las “milicias de colonos” y las fuerzas israelíes, subrayando que estos hechos forman parte de “una táctica deliberada destinada a profundizar la guerra genocida” contra la población palestina.

En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Palestina ha señalado que los asaltos “reflejan una peligrosa escalada en el sistemático y generalizado terrorismo de los colonos, apoyado y coordinado por las autoridades de ocupación y el Ejército israelí”, recordando que los incidentes incluyeron la quema de viviendas y propiedades durante la festividad de Eid al Fitr, que pone fin al mes de Ramadán.

La nota oficial recalca que estos episodios, “sumados a las decisiones de las autoridades de ocupación israelíes de continuar la guerra genocida en Gaza y Cisjordania, incluido Jerusalén Este, y el cierre de la mezquita de Al Aqsa y otros lugares sagrados cristianos y musulmanes en Jerusalén, constituyen una estrategia coordinada en el seno del aparato de la ocupación”.

“Estas medidas forman parte de tácticas deliberadas destinadas a profundizar la guerra genocida a través del régimen colonial de asentamientos, y constituyen crímenes de guerra y contra la humanidad”, ha añadido el Ministerio en su comunicado, difundido en redes sociales, en el que insta a la comunidad internacional a que “adopte medidas concretas, en lugar de limitarse a emitir comunicados” ante el incremento de las agresiones de colonos.

En la misma línea, Exteriores ha remarcado la urgencia de “cumplir con las responsabilidades y obligaciones internacionales a la hora de aplicar las resoluciones de Naciones Unidas, desarmar a los colonos y hacer que rindan cuentas por sus actos de terrorismo, incluida su inclusión en listas internacionales de terroristas, la aplicación de prohibiciones de viaje, la congelación de sus fondos y bienes, y la aplicación de sanciones a redes y bienes asociadas con los asentamientos”.

El Ministerio ha insistido además en que mantiene “esfuerzos diplomáticos” para garantizar “la protección internacional al pueblo palestino” y “la activación de mecanismos internacionales respaldados por el sistema internacional”, con el fin de que los responsables de estos abusos, incluido “todo el régimen colonial israelí”, respondan ante la justicia. Todo ello, en un contexto que describe como “una explotación por parte de Israel de la preocupación internacional” por la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán.

Estos acontecimientos se enmarcan en un incremento de las incursiones militares y de los ataques de colonos en Cisjordania y Jerusalén Este. La frecuencia de este tipo de episodios se ha disparado desde el 7 de octubre de 2023, aunque ya en los primeros nueve meses de ese año se había registrado el mayor número de palestinos fallecidos en estas áreas en dos décadas, desde la Segunda Intifada.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó a comienzos de enero de que durante 2025 se había documentado la muerte de 240 palestinos, entre ellos 55 menores, a manos de fuerzas israelíes o de colonos. De ese total, 225 muertes se atribuyen a operaciones del Ejército y la Policía, nueve a ataques de colonos y seis a casos en los que “se desconoce si fueron asesinados por fuerzas o colonos israelíes”.

En este escenario, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió la semana pasada de que más de 36.000 palestinos se han visto forzados a abandonar sus hogares en solo un año por la intensificación de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad y los colonos israelíes en Cisjordania, lo que alimenta el temor a una posible “limpieza étnica” en el territorio.