En el último día de su estancia en Turquía, León XIV ha acudido a la Catedral Armenia Apostólica de Estambul antes de proseguir su viaje hacia Líbano. Durante su estancia, visitará varios lugares emblemáticos, incluido el sitio de la gran explosión en el puerto de Beirut en 2020, y participará en un evento interreligioso en la Plaza de los Mártires de Beirut, entre otras actividades.
Previo a su entrada en la catedral este domingo, el Papa ha cumplido con una tradición local al ingerir un pedazo de pan con sal humedecido en agua. Dentro de la catedral, ha hecho una oración en inglés y ha mantenido un encuentro con el Patriarca Sahak II, quien expresó su “profundo respeto” por el Papa, describiéndolo como una “brújula moral que apoya la paz y da voz a los que no la tienen”.
En esta visita, León XIV y Sahak II intercambiaron obsequios: un cáliz “pequeño, pero simbólico” fue el regalo del Patriarca, mientras que el Pontífice obsequió un cuadro en mosaico inspirado en las cruces bizantinas, elaborado por el Estudio del Mosaico Vaticano, según informes de Vatican News.
LA “UNIDAD CRISTIANA” COMO “PRIORIDAD”
Posteriormente, el Papa Prevost se trasladó a la Catedral Patriarcal de San Jorge para asistir a la Divina Liturgia, donde enfatizó que la “prioridad fundamental” de la Iglesia es la “unidad cristiana”. Durante su homilía, destacó la importancia de “preservar la comunión y la unidad” como una tarea “esencial” de su misión como Obispo de Roma.
“Ha habido muchos malentendidos e incluso conflictos entre cristianos de distintas Iglesias en el pasado, y aún sigue habiendo obstáculos que nos impiden estar en plena comunión, pero no debemos retroceder en el compromiso por la unidad”, afirmó.
En su última alocución antes de dejar Turquía para dirigirse a Líbano, León XIV señaló los desafíos que enfrentan las iglesias hoy en día. Resaltó la necesidad de que católicos y ortodoxos sean “constructores de paz” y abordó la “amenazadora crisis ecológica que requiere una conversión espiritual, personal y comunitaria, para cambiar de rumbo y salvaguardar la creación”.
Finalmente, instó a un “uso responsable” de las nuevas tecnologías, subrayando que “católicos y ortodoxos deben trabajar juntos para promover un uso al servicio del desarrollo integral de las personas, y una accesibilidad universal, para que tales beneficios no queden reservados a un pequeño número de personas y a los intereses de unos pocos privilegiados”, concluyó el Papa Prevost.
