El Departamento de Defensa de Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump, pedirá al Congreso una partida extraordinaria de 200.000 millones de dólares para financiar la guerra contra Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha afirmado en rueda de prensa que “hace falta dinero para matar a los malos”, en un mensaje que combina un tono triunfalista con la advertencia de que la ofensiva continuará mientras los objetivos estratégicos se cumplan.
Esta cifra representa más de una quinta parte del presupuesto anual del Pentágono, y casi tres veces la asistencia militar enviada a Ucrania durante cuatro años, lo que subraya la magnitud y prioridad que la Administración estadounidense asigna a este conflicto. Hegseth aseguró que los fondos servirán no solo para reponer el material empleado, sino para aumentar la capacidad militar y garantizar que las tropas cuenten con todo lo necesario para continuar la guerra.
Objetivos y ofensiva en curso
El jefe del Pentágono ha indicado que los objetivos del conflicto incluyen la destrucción del programa de misiles y la industria militar iraní, así como impedir que Irán pueda desarrollar armas nucleares. Según Hegseth, hasta ahora se han alcanzado 7.000 objetivos, incluyendo once submarinos y 120 buques de guerra, y el programa de fabricación de misiles iraní ha quedado severamente dañado.
A pesar de estos avances, Hegseth evitó concretar un plazo para el final del conflicto, remitiendo esa decisión al presidente Trump, y subrayó que la ofensiva seguirá mientras las fuerzas estadounidenses identifiquen y golpeen objetivos estratégicos con mayor precisión gracias a la inteligencia militar.
Tensiones económicas y geopolíticas
El anuncio llega en un contexto de creciente inestabilidad en el Golfo Pérsico, con los precios del petróleo al alza tras los ataques a instalaciones estratégicas de Irán. El envío de refuerzos, incluyendo 2.500 infantes de Marina y un grupo anfibio, tiene como objetivo mantener abierto el estratégico estrecho de Ormuz, crucial para el tránsito del petróleo.
Hegseth también criticó indirectamente la gestión del expresidente Joe Biden, señalando que los arsenales estadounidenses se habían “agotado” por el envío de ayuda militar a Ucrania y que ahora era necesario reforzar las capacidades propias de defensa y ofensiva.
El secretario de Defensa insistió en que Estados Unidos está cumpliendo sus objetivos, pero reconoció que la ofensiva entrará en una fase prolongada centrada en los sectores militares y petroleros de Irán.