Peter Magyar, el exaliado europeísta que desafía el largo dominio de Orbán en Hungría

Peter Magyar, exaliado de Orbán y líder de Tisza, encabeza las encuestas y amenaza con poner fin al prolongado dominio del primer ministro en Hungría.

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Peter Magyar, líder de la oposición en Hungría Marton Monus/dpa

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El conservador Peter Magyar, nuevo referente de la oposición húngara, lidera desde hace meses los sondeos de cara a las legislativas de abril. Si las encuestas aciertan, podría poner fin a uno de los ciclos de poder más prolongados de la Europa Central reciente: los 16 años seguidos de Viktor Orbán al frente del Gobierno (veinte si se suma su primera etapa entre 1998 y 2002). El posible relevo tendría un fuerte componente simbólico: el primer ministro se vería desplazado por quien fue uno de sus antiguos discípulos.

Magyar se presenta como cabeza visible de Tisza (Respeto y Libertad), una formación que hasta hace poco apenas tenía presencia y que hoy se identifica casi por completo con su figura. Su irrupción fue especialmente llamativa en las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024, cuando el partido obtuvo siete de los 21 escaños en disputa, quedándose a solo tres de Fidesz, la fuerza de Orbán. Magyar había roto con Fidesz cuatro meses antes, tras denunciar un caso de encubrimiento de abusos a menores.

Su salida no se limitó a la militancia: también renunció a sus puestos en dos compañías estatales y en un banco nacional, un gesto de ruptura total que ha reforzado su imagen entre la oposición. Un reciente informe del Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores lo describe casi como una figura “mesiánica” en su cruzada para desbancar a Orbán y situar a Tisza, “un partido de un solo hombre”, en el centro de la escena política apenas dos años después de su aparición ante el gran público.

Un nacionalismo duro, pero sin romper con la UE

El tirón de Magyar no se explica solo por su perfil personal. Su propuesta política combina un nacionalismo incluso más contundente que el de Orbán con una postura menos agresiva hacia Bruselas. A diferencia del primer ministro, que ha tensionado de forma constante su relación con la Unión Europea mediante vetos, sobre todo desde el inicio de la guerra en Ucrania, Magyar intenta presentarse como un defensor firme de los intereses húngaros sin dinamitar los puentes con las instituciones comunitarias.

Su jefe de gabinete en la Eurocámara, Márton Hajdu, definía a Tisza en declaraciones a Politico como un partido “completamente prohúngaro” que, sin embargo, “está comprometido a defender los intereses nacionales dentro de la UE, no en sus márgenes, y nunca contra ella”. Esta línea quedó patente en su choque con el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, cercano a Orbán en su euroescepticismo. Magyar criticó abiertamente una ley que blindaba de cuestionamientos los decretos de posguerra que retiraron la ciudadanía y las propiedades a húngaros y alemanes étnicos en la antigua Checoslovaquia. Orbán, en cambio, evitó pronunciarse para no poner en riesgo su “coalición” con Fico.

Pese a ello, Magyar está lejos de alinearse sin matices con Bruselas. Ha dejado claro que no piensa revertir la actual oposición de Hungría a la adhesión de Ucrania a la UE y, aunque propone reducir la dependencia energética de Rusia, fija el horizonte en 2035, muy por detrás del objetivo de 2027 marcado por la Unión. El Centro de Políticas Europeas recuerda además que Tisza rechaza la propuesta de la Comisión para el próximo marco financiero plurianual de la UE, al considerar que perjudica a Hungría, y se opone al pacto europeo sobre migración y asilo.

En el ámbito comunitario, los siete eurodiputados de Tisza fueron sancionados por el Partido Popular Europeo, su grupo en la Eurocámara, después de ausentarse en la votación sobre la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la moción de censura que finalmente superó en enero.

Ventaja en las encuestas y campaña envenenada

A un mes de los comicios, las encuestas sitúan a Tisza con una ventaja mínima de seis puntos sobre Fidesz, según el promedio de sondeos, mientras estudios como el de Závecz Research elevan la brecha hasta los diez puntos porcentuales. No obstante, los analistas próximos al Gobierno, como los del instituto Nézopont, advierten de que nada está decidido: calculan que unos 200.000 votantes “inactivos” de Fidesz podrían movilizarse el día de la votación, en función de cómo les afecte el tono cada vez más agresivo de la campaña.

En este clima, Orbán ha denunciado amenazas contra él y su familia procedentes de Ucrania, en un contexto de tensión creciente entre Budapest y Kiev por la guerra iniciada por Rusia y por cuestiones energéticas como la reparación del oleoducto Druzhba. Por su parte, en febrero, Magyar presentó una querella preventiva ante la posible difusión de un vídeo sexual que aún no ha salido a la luz, al tiempo que acusaba a Orbán y a Fidesz de estar detrás de este intento de desprestigiarle. A su juicio, estas maniobras reflejan la creciente desesperación del oficialismo a medida que se acerca la cita con las urnas.