El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha reiterado este miércoles que Teherán "no busca hacerse con armas nucleares" y ha recalcado que el país "está abierto a cualquier tipo de verificación" en esta materia, pocos días después de que se retomaran las conversaciones indirectas con Estados Unidos para intentar cerrar un nuevo pacto nuclear.
"Somos sinceros con nuestro pueblo y con la comunidad internacional. La República Islámica de Irán no busca hacerse con armas nucleares y hemos reiterado esta posición en numerosas ocasiones. Estamos preparados para cualquier tipo de verificación", ha manifestado en un discurso durante los actos por el 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979.
Al mismo tiempo, ha puntualizado que "el muro de desconfianza que han creado Estados Unidos y algunos países europeos con su comportamiento y afirmaciones ha evitado que se alcancen resultados rápidos en las conversaciones", de acuerdo con una transcripción difundida por su oficina.
En su intervención, ha subrayado que "Irán no se plegará ante el exceso y la injusticia y, al mismo tiempo, avanzará con todo su poderío hacia la paz y la estabilidad regional, especialmente a través del diálogo con los países vecinos", antes de remarcar que "los asuntos regionales deben ser resueltos por los países de la región, no por potencias de fuera de la misma".
Pezeshkian ha defendido que "Irán no necesita una interferencia extranjera a la hora de determinar su destino y los procesos regionales". "Estamos dispuestos a negociar en el marco del Derecho Internacional y los derechos de la nación iraní. Habrá negociaciones en el marco de las líneas rojas fijadas por el líder supremo (iraní, el ayatolá Alí Jamenei)", ha sostenido.
En esta línea, ha incidido en que Teherán pretende "desarrollar las relaciones" con los países de su entorno y ha resaltado que "recientemente, cuando los enemigos intentaba crear una atmósfera o planeaban acciones contra Irán, muchos países islámicos contactaron con la República Islámica y le trasladaron su apoyo".
El jefe de Estado ha mencionado entre estos países a Turquía, Azerbaiyán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Pakistán, Arabia Saudí y Egipto, y ha valorado que "estos países intentaron evitar un aumento de las tensiones con una postura diplomática y no permitieron que el régimen sionista --en referencia a Israel-- y Estados Unidos avanzaran sus objetivos en la región".
La semana pasada, Pezeshkian dio orden de iniciar contactos con Estados Unidos, siempre que las conversaciones se desarrollaran en "un contexto propicio" y "libre de amenazas y expectativas irrazonables", en alusión al rechazo de Teherán a que el diálogo abarque cuestiones ajenas a su programa nuclear, como su capacidad balística o sus políticas internas, tal y como reclama el presidente estadounidense, Donald Trump.
Trump, que inicialmente llegó a amenazar con una acción militar por la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán insiste en que es exclusivamente pacífico y que se vio gravemente dañado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país asiático.
Hasta ahora, las autoridades iraníes han mostrado su recelo a retomar plenamente las negociaciones con Washington a causa de dicha ofensiva, ya que se produjo en pleno proceso diplomático entre Irán y Estados Unidos para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el firmado en 2015 quedara prácticamente desmantelado tras la retirada unilateral del país norteamericano en 2018 por decisión del propio Trump.