Polonia mantiene el veto al comercio energético con Rusia pese al impacto del ataque contra Irán

Donald Tusk reafirma que Polonia no reanudará el comercio energético con Rusia pese a la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán.

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El primer ministro de Polonia, Donald Tusk. Leon Neal/PA Wire/dpa

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El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha reiterado este miércoles que Varsovia no contempla retomar el intercambio energético con Rusia, incluso tras las repercusiones de la ofensiva lanzada a finales de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, y ha subrayado que esta cuestión está “totalmente zanjada”.

Durante una conferencia centrada en el sector energético, Tusk ha destacado que “La guerra en Ucrania y en Oriente Próximo muestra cuán crucial es la energía, el suministro seguro y los precios razonables para los Estados” y ha insistido en que “No hay cabida alguna a reanudar el comercio energético con Rusia”, de acuerdo con la agencia de noticias PAP.

En esta línea, ha enfatizado que Europa debe “no vuelva a depender nunca del gas y el crudo rusos” y ha sostenido que “la seguridad y la energía prácticamente significan lo mismo”. A su juicio, “El drama que Ucrania ha experimentado este último invierno, la concentración de los ataques por parte del agresor contra la infraestructura energética, la situación en el estrecho de Ormuz y la fluctuación de los mercados globales muestra lo inseparable de estas dos cuestiones”.

El dirigente ha señalado asimismo que Polonia “se está convirtiendo en una potencia económica”, lo que implica que “necesita energía barata y disponible”. En este contexto, ha recordado que “Estamos construyendo una central nuclear no muy lejos de aquí, que cuenta con fondos de nuestros socios canadienses, estadounidenses y europeos. Son inversiones gigantescas en nuestro país”.

Para Tusk, “Este es un ejemplo de lo importante que es mantener la unidad en el mundo occidental entero en momentos de tensión internacional”, y ha advertido de que “no habrá una Polonia o Europa seguras si no fuera por generaciones de políticos y ciudadanos que (...) se preocupaban por lo que llaman comunidad de Occidente”, según ha concluido.