El aeropuerto internacional de Jartum ha acogido este domingo su primer vuelo comercial de ámbito nacional desde que el Ejército de Sudán retomó el control efectivo de la capital el pasado marzo, en el contexto de más de tres años de conflicto armado contra las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La compañía Sudan Airways (Sudanair) lo ha comunicado a través de su página de Facebook, un día después de anunciar la ruta entre Puerto Sudán, en el noreste del país, y la capital, con billetes a 200.000 libras sudanesas (algo más de 42 euros) por trayecto.
La aerolínea ha presentado este enlace aéreo como símbolo de un “regreso del espíritu y la conexión continua entre los hijos de la nación”, después de haber reanudado el pasado 20 de enero sus operaciones hacia la capital egipcia, El Cairo, y la ciudad saudí de Yeda, según informa el diario digital Sudan Tribune.
Durante la guerra, el aeropuerto de Jartum ha sido blanco de numerosos ataques, entre ellos un bombardeo con drones atribuido a las RSF a mediados de octubre del año pasado, que coincidió con la fecha fijada por la Autoridad de Aviación Civil de Sudán para su reapertura.
Las salidas y llegadas de aviones quedaron paralizadas tras el estallido de la guerra entre el Ejército y las RSF, que inicialmente se hicieron con el control del aeródromo y de buena parte de la capital. Una posterior contraofensiva permitió a las Fuerzas Armadas recuperar Jartum en marzo, desde cuando tratan de restaurar una cierta normalidad en la ciudad.
El enfrentamiento armado se originó por profundas discrepancias en torno al plan de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición política abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya seriamente debilitada después de la asonada que forzó la salida del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
La contienda, en la que participan de forma indirecta varios países apoyando a uno u otro bando, ha transformado a Sudán en el epicentro de la crisis humanitaria más grave del planeta, con millones de personas desplazadas o refugiadas y una creciente alarma internacional por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide asistir a cientos de miles de afectados.