El Tribunal Supremo Anticorrupción de Ucrania ha ordenado este viernes el ingreso en prisión preventiva durante 60 días para Volodimir Kompanichenko, responsable de la delegación del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en la región de Yitomir, fijando una fianza cercana a los siete millones de grivnas (unos 140.000 euros).
La detención de Kompanichenko se produjo el miércoles, al mismo tiempo que la del comandante de la Fuerza Aérea, Andri Ukrainets, en la misma jornada en la que el presidente Volodimir Zelenski anunció una “depuración” de los servicios de Seguridad del país de aquellos funcionarios “cuyos intereses no son los de Ucrania”.
Según recogen varios medios ucranianos, a Kompanichenko se le imputan delitos de cohecho y su implicación en un esquema de desvío de fondos públicos a través de contratos estatales vinculados a la construcción de refugios e infraestructuras militares.
Desde los primeros compases de la invasión rusa, Zelenski se ha visto obligado a encarar numerosos escándalos de corrupción, entre ellos la operación “Midas”, que salpica a altos cargos de su Ejecutivo, como el exministro de Energía, Herman Galushchenko, así como a figuras de su entorno próximo, incluido Timur Mindich.
Pese a ciertos avances en materia de transparencia y control del uso de recursos públicos, los índices internacionales siguen situando a Ucrania a la cola de la región. De acuerdo con Transparencia Internacional, el país figura como el segundo más corrupto de Europa, solo por detrás de Rusia.