La contestación social contra Donald Trump vuelve a ganar fuerza en Estados Unidos con una nueva jornada del “No Kings Day”, una movilización impulsada por la oposición para denunciar lo que consideran una deriva autoritaria del presidente y su política exterior.
Sorry Donald! It ain’t gonna happen! #WeSayNoKings pic.twitter.com/24hnc2Y2gg
— Morgan J. Freeman (@mjfree) March 27, 2026
Un movimiento que crece contra Trump
El llamado “No Kings Day” nació tras el polémico desfile militar organizado por Trump en Washington coincidiendo con su cumpleaños, un gesto que fue interpretado por sus críticos como una escenificación de poder personalista.
Desde entonces, la protesta se ha repetido en varias ocasiones, pero la convocatoria actual llega en un contexto mucho más tenso, marcado por la política migratoria y, sobre todo, por la guerra en Irán.
La guerra en Irán, detonante de las protestas
La ofensiva estadounidense en Irán se ha convertido en el principal catalizador de las movilizaciones. Se trata de uno de los conflictos más impopulares de los últimos años en Estados Unidos, con un rechazo creciente tanto en sectores progresistas como dentro del propio entorno conservador.
Figuras del universo trumpista como Tucker Carlson o Marjorie Taylor Greene han expresado su oposición, mientras estrategas como Steve Bannon han cuestionado el interés real de la guerra para Estados Unidos, señalando que beneficia principalmente a Israel.
Más de 3.000 protestas en todo el país
En este contexto, más de 3.000 manifestaciones se celebran este sábado en distintos puntos del país, movilizando a millones de ciudadanos contra las políticas de la Administración Trump.
Las protestas no solo se centran en la política exterior, sino también en el impacto económico de la guerra. El aumento del precio de los combustibles está afectando directamente al coste de la vida, en un país altamente dependiente del automóvil, lo que reduce la capacidad de gasto de los hogares y presiona al alza los precios en cadena.
Un desgaste que llega en año electoral
La situación se produce en un momento clave: Estados Unidos se dirige hacia las elecciones legislativas de mitad de mandato, en las que Trump se juega mantener el control del Congreso.
A este contexto se suma una creciente controversia en torno a su liderazgo, alimentada por declaraciones polémicas y errores que sus críticos interpretan como signos de desgaste.
Caída en las encuestas
El malestar social se refleja también en los sondeos. Según una encuesta de Reuters/Ipsos, el índice de aprobación de Trump ha caído hasta el 36%, su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca.
La economía, uno de los pilares de su discurso político, es ahora uno de sus puntos débiles:
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Solo el 29% aprueba su gestión económica
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Y apenas el 25% respalda su manejo del coste de la vida
El encarecimiento de la gasolina desde el inicio del conflicto ha erosionado especialmente su credibilidad en este ámbito.
Apoyo sólido dentro del Partido Republicano
Pese a este desgaste, Trump mantiene una base sólida dentro del Partido Republicano. La mayoría de sus votantes sigue respaldando su gestión, con niveles de desaprobación relativamente bajos en su propio electorado.
Un país más dividido
El auge de las protestas, el rechazo a la guerra y el deterioro de los indicadores económicos dibujan un escenario de creciente polarización en Estados Unidos.
En plena campaña hacia las elecciones de noviembre, la combinación de presión social y desgaste político sitúa a Trump ante uno de los momentos más delicados de su actual mandato.