Las autoridades de Qatar han expresado su satisfacción por el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y el Gobierno de Damasco, anunciado este domingo por el presidente sirio, Ahmed al Shara. El pacto otorga al Ejecutivo sirio el control total de los enclaves estratégicos de la región semiautónoma del noreste del país, en concreto Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka, a cambio de la incorporación de sus estructuras locales y de las milicias kurdo-árabes en el entramado militar, de seguridad y administrativo del Estado.
El Ministerio de Exteriores de Qatar ha manifestado que considera este entendimiento “un paso importante hacia el fortalecimiento de la paz civil, la mejora de la seguridad y la estabilidad, y la construcción de un Estado basado en las instituciones y el Estado de derecho”, de acuerdo con un comunicado difundido en redes sociales.
En la misma nota, la diplomacia qatarí ha subrayado que “la estabilidad y la prosperidad de Siria requieren el control exclusivo del Estado sobre las armas dentro de un solo Ejército nacional que represente a todos los componentes del pueblo sirio, de manera que se garantice la preservación de la soberanía, la independencia y la integridad territorial del país”, y ha destacado asimismo “los eficaces esfuerzos de Estados Unidos, que contribuyeron a alcanzar este acuerdo”.
El Ministerio ha reiterado además su “pleno apoyo a la soberanía y la unidad de Siria, y a las aspiraciones de su pueblo hermano de libertad, desarrollo y prosperidad”.
El anuncio oficial del alto el fuego ha llegado desde la Presidencia siria. Por ahora, ni la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) ni las FDS, su “ejército” de facto, incluido su comandante en jefe, Mazloum Abdi, han emitido comentarios. Sí lo ha hecho el enviado especial de Estados Unidos, Tom Barrack, que ha respaldado el texto e instado a las partes a culminar con éxito el proceso de integración.
Entre las cláusulas esenciales del acuerdo figura que, a cambio del cese inmediato de la ofensiva del Ejército sirio en el noreste, tanto la AANES como las FDS aceptarán “la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio” y la “integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio”.
Las FDS se obligan a replegarse a “la zona al este del río Éufrates”, mientras que el Gobierno central asumirá la gestión de todos los pasos fronterizos y de los yacimientos de petróleo y gas de la zona, cuya protección quedará “garantizada por fuerzas regulares para garantizar el retorno de los recursos al Estado sirio”.
El texto también prevé que las milicias puedan remitir “una lista de líderes” propuestos por su dirección “para ocupar altos cargos militares, de seguridad y civiles dentro de la estructura del Gobierno central”, en lo que supondría la culminación de las hasta ahora frustradas conversaciones de integración con la AANES, que venía reclamando un modelo federal con plena autonomía.
Asimismo, el alto el fuego contempla que las FDS y las autoridades del norte y el este de Siria acepten el reciente decreto firmado por Al Shara que reconoce la existencia de una “identidad kurda” en el país. Esto se produce pese a que, apenas unos días antes, dirigentes kurdos reclamaban que sus derechos quedaran recogidos en una Constitución nacional y no en un documento al que calificaban de “provisional”.
En virtud del acuerdo, el Gobierno sirio asumirá también la administración de los campamentos donde se encuentran familiares de miembros de la organización yihadista Estado Islámico, hasta ahora bajo custodia de las fuerzas kurdas, y se compromete a ofrecer a Estados Unidos su cooperación plena en la lucha contra las células del grupo terrorista, en la que las milicias kurdas desempeñan un papel clave como aliadas de Washington.