La guerra en Irán ha dado lugar a una campaña de ataques dirigidos contra altos cargos del régimen de los ayatolás que ya se ha cobrado la vida de algunas de las figuras de mayor peso en el país persa.
En su ofensiva, las fuerzas israelíes y estadounidenses han llevado a cabo bombardeos y operaciones precisas que han asesinado a varias figuras clave, socavando el liderazgo tradicional de la República Islámica.
De hecho, tras confirmar la muerte de Esmaeil Khatib, ministro de Inteligencia iraní, durante un bombardeo en Teherán este miércoles, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, han asegurado que las Fuerzas Armadas israelíes tienen vía libre para actuar contra otros funcionarios iraníes sin necesidad de que el Gobierno apruebe estos ataques.
Diluida esa autorización, el Ejército de Israel tiene el camino despejado para seguir "eliminando" -como ellos presumen de hacer- a altos cargos de la cúpula de Teherán. Hasta hoy, han sido confirmados los siguientes casos de líderes iraníes muertos como resultado de estas acciones:
Ayatollah Ali Jameneí, líder supremo
El líder supremo de Irán, el Ayatollah Ali Jameneí, de 86 años, figura central del régimen desde la Revolución Islámica de 1979, fue asesinado en un ataque aéreo en Teherán en los primeros días de la guerra. Su muerte fue confirmada oficialmente por el Gobierno iraní y representó el golpe más simbólico para el aparato estatal iraní.

Su asesinato desató una profunda reconfiguración del liderazgo teocrático, con la designación inmediata de su hijo, Mojtaba Khamenei, como nuevo líder supremo de Irán, un movimiento que se produjo en medio de la máxima tensión militar.
Se desconoce con certeza si Khamenei sigue vivo. "No lo sé", dijo el presidente estadounidense Donald Trump hace escasos días, asegurando que podría estar "desfigurado"
Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional
Ali Larijani, de 67 años, uno de los estrategas más influyentes del régimen, fue eliminado en un ataque israelí cerca de Teherán junto a otros oficiales mientras se reunían en un escondite fuera de la capital.
Larijani había sido una de las figuras clave en la política de seguridad de Irán y había ejercido como presidente del parlamento y asesor principal del Líder Supremo.

Su muerte fue confirmada por medios estatales iraníes y por fuentes internacionales, y ha sido descrita como un fuerte golpe al comando político-militar que manejaba la guerra desde Teherán.
Gholamreza Soleimani, comandante de las fuerzas Basij
Otro de los objetivos eliminados fue Gholamreza Soleimani, comandante de las fuerzas Basij, un cuerpo paramilitar de orientación ideológica dentro de los Guardianes de la Revolución (IRGC).
Las fuerzas israelíes aseguraron que Soleimani fue abatido en una operación diferente a la de Larijani en la misma noche.
El papel de Soleimani al mando de las Basij era esencial para el control interno y la represión de protestas, lo que hace que su desaparición haya sido sentida tanto en el aparato militar como en el político.
Esmaeil Khatib, ministro de Inteligencia
En un nuevo episodio de esta ola, Israel ha anunciado este miércoles que también ha asesinado al ministro de Inteligencia de Irán, Esmaeil Khatib, en un ataque nocturno en Teherán.
Khatib era responsable de la recopilación de inteligencia interna y externa, así como de operaciones de seguridad que incluían la represión de disidencia.

Según ha afirmado el ministro Katz, Jatib era responsable del sistema de inteligencia del país y estaba al frente de la represión interna y de la promoción de amenazas externas. “La política de Israel es clara e inequívoca: nadie en Irán tiene inmunidad”, ha señalado, en un mensaje en el que ha insistido en que todos los altos cargos iraníes están en el punto de mira.
Mohammad Pakpour, comandante de la Guardia Revolucionaria
Mohammad Pakpour fue abatido el 28 de febrero de 2026, durante la ofensiva israelí que eliminó a la cúpula militar de Irán. El que fuera una de las figuras más influyentes del aparato militar del régimen iraní, como comandante de la Guardia Revolucionaria, Pakpour supervisaba la planificación y ejecución de ataques estratégicos contra Israel, además de coordinar el apoyo logístico y militar a milicias regionales aliadas en Oriente Medio.

Su papel también incluía la represión interna, controlando protestas y movimientos disidentes dentro de Irán, lo que lo convertía en un pilar central de la seguridad interna del régimen.
Pakpour estaba vinculado directamente a la Operación León Naciente, responsable de la estrategia ofensiva de la Guardia Revolucionaria, y mantenía comunicación constante con la cúpula del liderazgo iraní.
Su muerte representa un duro golpe para la capacidad de Irán de proyectar poder militar en la región y coordinar acciones de sus fuerzas externas, así como un impacto directo sobre el control represivo interno.
Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa
Aziz Nasirzadeh también fue asesinado ese 28 de febrero. Desempeñaba un rol estratégico como ministro de Defensa y antiguo comandante de la Fuerza Aérea de Irán. Durante su gestión supervisó la producción de misiles de largo alcance y la transferencia de armamento a aliados regionales, consolidando la infraestructura militar ofensiva del país.
Nasirzadeh también estaba vinculado a la SPND, la organización responsable del desarrollo de capacidades nucleares, biológicas y químicas, lo que lo convertía en un actor clave en los programas más sensibles y secretos del régimen.

Su experiencia y liderazgo en la planificación militar hacían que cualquier operación de defensa o ataque de Irán contara con su supervisión directa, y su muerte supone un debilitamiento notable de la capacidad operativa de la cúpula de seguridad iraní.
La pérdida de Nasirzadeh altera la continuidad de los programas de desarrollo de armamento y limita significativamente la capacidad de coordinación militar con aliados estratégicos de Teherán.
Otros altos cargos
En una operación llevada a cabo el pasado 14 de marzo, las Fuerzas Armadas de Israel abatieron a dos altos mandos de la inteligencia iraní en Teherán, identificados como Abdollah Jalali-Nasab y Amir Shariat.
Ambos funcionarios pertenecían al Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya, el núcleo de la planificación militar del régimen de Irán, dependiente directamente del líder supremo y encargado del procesamiento y análisis de información estratégica utilizada por la cúpula de seguridad.
Reacciones y riesgo de escalada
El impacto de estas muertes ha provocado una fuerte reacción en la escena internacional, reflejando la gravedad del momento que atraviesa la región. Rusia ha condenado la muerte de dirigentes iraníes calificándola de “asesinatos”, al tiempo que ha reclamado un alto el fuego inmediato.
Por su parte, la República Islámica ha respondido con una retórica de firmeza, prometiendo represalias contundentes frente a los ataques. El Gobierno iraní contempla nuevos lanzamientos de misiles y drones contra objetivos israelíes y aliados de Estados Unidos, una amenaza que eleva de forma significativa el riesgo de una escalada regional de gran alcance.