El Ejecutivo británico ha hecho público este jueves que ha detectado una presunta “operación encubierta” de submarinos rusos en sus aguas territoriales y zonas próximas, señalando que uno de ellos fue localizado “hace varias semanas” en el Ártico, mientras otros buques llevaban a cabo “actividades ilícitas” en las inmediaciones de infraestructuras consideradas críticas.
Según el comunicado oficial, “La operación formaba parte de una maniobra de distracción rusa”, y Londres subraya que, en coordinación con Noruega, se activó un dispositivo “para garantizar que las unidades rusas supieran que estaban siendo vigiladas”.
El titular de Defensa, John Healey, ha elogiado la labor del personal militar británico que, durante “muchos días”, se dedicó a seguir la pista de estos submarinos en “condiciones extremadamente difíciles y peligrosas”, y ha lanzado una advertencia directa al presidente ruso, Vladimir Putin, dejando claro que no permitirán este tipo de movimientos.
“A Putin le digo esto: te vemos, vemos tu actividad sobre nuestra infraestructura submarina. Debes saber que cualquier intento de dañarla no será tolerado y tendrá graves consecuencias”, ha manifestado el ministro, dirigiéndose expresamente al mandatario ruso.
En paralelo, el primer ministro, Keir Starmer, ha resaltado que las Fuerzas Armadas británicas “se encuentran entre las mejores del mundo” y ha reiterado que su Ejecutivo “hará todo lo necesario” para proteger los intereses nacionales “dondequiera que sea necesario en el mundo”.
El Gobierno ha dejado entrever que el dispositivo de seguimiento se extendió, al menos, durante una semana. Aunque el submarino ruso ya ha regresado a su territorio, las Fuerzas Armadas del Reino Unido mantienen su presencia en la zona para estar preparadas ante posibles incidentes similares en el futuro.