El primer ministro británico, Keir Starmer, ha pactado colaborar “estrechamente” con los Gobiernos de Italia y Alemania en los próximos días ante las amenazas procedentes de Irán, con especial atención a la inestabilidad en el estrecho de Ormuz. En esta zona, el tráfico marítimo se ha desplomado en pleno conflicto en Irán, país que controla este paso estratégico.
Según ha detallado el Ejecutivo británico, en dos conversaciones telefónicas mantenidas en la noche del lunes con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el canciller alemán, Friedrich Merz, los dirigentes subrayaron “la importancia vital de la libertad de navegación para los buques a través de estas aguas”.
Durante estos contactos, Starmer trasladó a sus socios europeos las medidas defensivas que el Reino Unido ha puesto en marcha en los últimos días para respaldar a sus aliados en el Golfo, después del aumento de la tensión provocado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán mediante ataques con drones y misiles contra varios países de Oriente Próximo.
Este intercambio diplomático coincide con el anuncio del presidente francés, Emmanuel Macron, que ha confirmado que Francia prepara junto a otros socios una misión de carácter “defensivo” para escoltar a los buques en el estrecho de Ormuz, al considerar que “ha terminado la fase más crítica del conflicto” en Oriente Próximo.
Paralelamente, la Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado que permitirá el tránsito sin obstáculos a los barcos de “cualquier país árabe o europeo que expulse a los embajadores israelíes y estadounidenses de su territorio”, mientras que el secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, Alí Lariyani, ha avisado de que “es poco probable que se logre algún tipo de seguridad en el estrecho de Ormuz” en el contexto de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el país centroasiático.
Ante el aumento de la tensión internacional, Naciones Unidas ha recalcado que es “fundamental” garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, un enclave clave no solo para el comercio de petróleo, sino también para el transporte de fertilizantes, con el consiguiente riesgo de impacto en el precio de los alimentos.
Al mismo tiempo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a Irán con responder con “20 más fuerza” si lleva a cabo cualquier acción que altere el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz.