Reino Unido atribuye al mal tiempo la leve caída de ataques rusos con drones en enero

Reino Unido detecta una leve reducción de ataques rusos con drones en enero y la atribuye al empeoramiento del tiempo durante el invierno en Ucrania.

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Una persona usando la linterna del móvil en una parada del Metro de Kiev tras un apagón a causa de los ataques de Rusia contra el sistema energético de Ucrania (archivo) Danylo Antoniuk / Zuma Press / ContactoPhoto

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Los servicios de Inteligencia de Reino Unido han informado este jueves de “un descenso moderado” en el número de ataques con drones kamikaze lanzados por Rusia contra Ucrania a lo largo de enero, una reducción que vinculan principalmente a las “peores condiciones climatológicas” propias del crudo invierno en la región.

“En enero de 2026, Rusia lanzó cerca de 4.400 drones kamikaze contra objetivos ucranianos. Esto supone un descenso moderado respecto a los aproximadamente 5.100 lanzados por Rusia en diciembre de 2025, casi seguramente por las peores condiciones meteorológicas”, han sostenido a través de un comunicado.

De igual modo, han señalado que “las tasas diarias de lanzamiento aumentaron de forma significativa durante las dos primeras semanas de 2026”, cuando se registró una media cercana a los 190 aparatos por jornada, frente a los alrededor de 140 cada 24 horas contabilizados en enero. “Esto llega tras una breve pausa en los ataques contra infraestructura energética entre el 28 de enero y el 2 de febrero, que ambas partes respetaron en general”, han agregado.

“Rusia volvió inmediatamente a unos ataques generalizados contra el sector energético de Ucrania el 3 de febrero”, han recalcado, subrayando que estas infraestructuras se han mantenido como “el principal objetivo” de Moscú desde octubre de 2025, según el documento difundido por el Ministerio de defensa británico en sus redes sociales.

En esta línea, han detallado que “Rusia ha lanzado más de 20.000 drones kamikaze y más de 300 misiles, disparados por su flota de bombardeos de largo alcance, en intentos para destruir sistemáticamente la red eléctrica y la capacidad de generación de calefacción de Ucrania”. “La provisión de agua se está viendo también impactada por esta campaña concertada, como efecto secundario”, han añadido.

Asimismo, han indicado que “cualquier pausa en el uso de misiles permite a Rusia acumular reservas para futuros ataques y es casi seguro que su objetivo principal seguirá siendo la infraestructura crítica nacional a nivel de energía”.

“Rusia también puede compensar cualquier brecha en el uso de bombarderos de largo alcance aprovechando su arsenal de armas de ataque en profundidad”, han esgrimido, antes de precisar que “Rusia ha dependido en gran medida de los misiles balísticos de corto alcance para este propósito, usándolos en cantidades mucho mayores durante esta campaña de invierno que en periodos previos en el conflicto”.