Los Ejecutivos de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania e Italia han manifestado este lunes su inquietud por el deterioro de la situación en Líbano, donde desde el pasado 2 de marzo han fallecido cerca de 900 personas a causa de los ataques de Israel, y han instado a alcanzar una salida política negociada que frene una mayor escalada del conflicto.
“Estamos gravemente preocupados por la escalada de la violencia en Líbano. Pedimos un compromiso real de los representantes israelíes y libaneses para negociar una solución política sostenible”, han planteado en un comunicado conjunto. De este modo, han expresado su “fuerte respaldo” a cualquier esfuerzo que impulse las conversaciones y promueva una “desescalada inmediata”.
La nota conjunta censura los ataques del partido-milicia libanés Hezbolá contra Israel y exige en particular el fin de las acciones contra la población civil. “Deben desarmarse”, han apelado.
Al mismo tiempo, los cinco países han condenado, sin atribuir autoría, los “ataques dirigidos contra civiles, infraestructura civil y trabajadores sanitarios” tras la muerte de personal médico en Líbano por los bombardeos israelíes. También han reprobado las agresiones contra la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL). “Son acciones inaceptables y pedimos a todas las partes que actúen conforme al Derecho Internacional Humanitario”, han planteado.
Respecto a una eventual ofensiva terrestre de Israel, por ahora limitada a bombardeos y algunos movimientos en la franja fronteriza, han advertido de que “tendría consecuencias humanitarias devastadoras” y podría desencadenar “un conflicto más extendido”, por lo que consideran que “debe evitarse”. Subrayan igualmente que “la situación humanitaria en Líbano ya es profundamente alarmante, incluido el desplazamiento en masa de población”.
Los gobiernos firmantes sostienen que es imprescindible aplicar “íntegramente” la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y recalcan que Hezbolá debe desarmarse, poner fin a sus operaciones militares y reducir las hostilidades armadas. “Estamos solidariamente con el Gobierno y el pueblo libaneses, arrastrados involuntariamente al conflicto”, han remachado.
Según el último recuento del Ministerio de Sanidad libanés, el balance asciende a 886 personas fallecidas y 2.141 heridas desde el inicio de la actual ofensiva israelí, el pasado 2 de marzo. Además, más de un millón de personas se han visto desplazadas por los bombardeos y los avances de las fuerzas israelíes sobre el terreno.