Reino Unido castiga a diez altos cargos iraníes, incluido el ministro del Interior, por abusos de Derechos Humanos

Reino Unido impone sanciones a diez figuras iraníes, incluido el ministro del Interior, por la represión mortal de las protestas y violaciones de DDHH.

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Bandera del Reino Unido con el Big Ben de fondo, en Londres. MICHAEL KAPPELER/DPA

Bandera del Reino Unido con el Big Ben de fondo, en Londres. MICHAEL KAPPELER/DPA

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Las autoridades británicas han comunicado este lunes un nuevo paquete de sanciones dirigido contra diez personas vinculadas al régimen iraní, entre ellas el ministro del Interior, Eskandar Momeni, por vulneraciones de Derechos Humanos y por la "brutalidad" ejercida durante las protestas registradas en el país de Oriente Próximo, que se han saldado con más de 6.800 fallecidos, de acuerdo con la ONG Human Rights Activists in Iran.

En una nota oficial, el Ministerio de Exteriores de Reino Unido ha precisado que entre los sancionados figuran también mandos de la Policía iraní que habrían tenido un papel clave en la represión de las manifestaciones contra el Gobierno iniciadas en diciembre.

Asimismo, dos responsables de alto rango de la Guardia Revolucionaria, un empresario iraní relacionado con este cuerpo y dos jueces han sido incluidos en la lista de sanciones. "El pueblo de Irán ha mostrado un coraje extremo frente a la brutalidad y la represión durante las últimas semanas simplemente por el hecho de ejercer su derecho a protestar pacíficamente", ha declarado la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores, Yvette Cooper.

Por este motivo, Londres ha reiterado "su compromiso" de "volver a imponer sanciones" a Irán por estos hechos y ha avisado de que podrían adoptarse nuevas medidas en el futuro. "Con este paquete de sanciones, buscamos que las autoridades iraníes rindan cuentas por sus acciones", ha añadido Cooper.

Las sanciones implican la congelación de todos los activos que estas personas puedan tener bajo jurisdicción británica y les prohíben la entrada en territorio del Reino Unido, pese a que el Gobierno iraní mantiene que las protestas derivaron en disturbios "propiciados desde el exterior por enemigos de Irán" entre los que incluiría a Estados Unidos e Israel, según las propias autoridades de Teherán.