El Ejecutivo británico ha llamado este lunes a consultas al embajador de Irán en Londres, Alí Musavi, después de que la Justicia haya presentado cargos contra dos ciudadanos iraníes, uno de ellos con doble nacionalidad británica, por un supuesto caso de espionaje en favor del país centroasiático.
La orden ha partido de la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, aunque ha sido el responsable de la cartera para Oriente Próximo, Hamish Falconer, quien finalmente se ha reunido con el diplomático iraní, Alí Musavi, para trasladarle la protesta del Gobierno por las presuntas “acciones imprudentes y desestabilizadoras” de Teherán en territorio británico.
Según ha explicado un portavoz del Ministerio de Exteriores, el encuentro se ha celebrado “tras la reciente imputación de dos personas, un ciudadano iraní y un ciudadano con doble nacionalidad británica e iraní, en virtud de la Ley de Seguridad Nacional, por sospecha de prestar asistencia a un servicio de Inteligencia extranjero”, unas declaraciones difundidas por el diario ‘The Guardian’.
El mismo portavoz ha subrayado que “La seguridad nacional sigue siendo nuestra máxima prioridad, y nos tomamos muy en serio las amenazas que plantean Irán y quienes actúan a sus órdenes. Este Gobierno tomará todas las medidas necesarias para proteger al pueblo británico, incluida la denuncia de las acciones imprudentes y desestabilizadoras de Irán tanto en el país como en el extranjero”.