El Gobierno de Reino Unido ha comunicado a última hora de este martes que otorga a sus Fuerzas Armadas la facultad de abordar buques de la denominada 'flota fantasma' rusa --utilizada por el Kremlin para sortear las sanciones internacionales-- que transiten por aguas bajo jurisdicción británica, como parte de una estrategia para “intensificar la presión” sobre el presidente ruso, Vladimir Putin.
“Putin se frota las manos ante la guerra en Oriente Próximo porque cree que los precios más altos del petróleo le permitirán enriquecerse. Por eso estamos persiguiendo a su flota clandestina con más ahínco, no solo para mantener a Reino Unido a salvo, sino también para privar a la maquinaria bélica de Putin de las ganancias ilícitas que financian su bárbara campaña en Ucrania”, ha declarado el primer ministro, Keir Starmer, en un comunicado facilitado por su oficina.
La nueva autorización permitirá a las Fuerzas Armadas interceptar embarcaciones sancionadas por Reino Unido que crucen aguas británicas. Esta decisión se produce después de que la Marina Real británica haya reforzado su apoyo a países aliados en tareas de vigilancia y seguimiento de buques de la 'flota fantasma', así como en la identificación y facilitación de su interceptación en aguas europeas y del Mediterráneo.
En coordinación con sus socios, Reino Unido ha impuesto sanciones a 544 buques de la 'flota fantasma rusa', una “destartalada y envejecida flota” que transporta alrededor del 75% del crudo exportado por Rusia.
Según ha precisado la Administración británica, cada buque señalado “será evaluado individualmente por especialistas de las fuerzas del orden, el Ejército y el mercado energético antes de que se haga una recomendación a los ministros y se lleve a cabo una operación”. Una vez detenido un barco, se podrán iniciar procedimientos penales contra propietarios, operadores y miembros de la tripulación por vulnerar la legislación de Reino Unido en materia de sanciones.
El 10 de Downing Street ha reclamado además una coordinación más estrecha entre socios a la hora de incautar buques de la flota fantasma, algo que, según el Ejecutivo, “subraya aún más” su compromiso con la seguridad regional y contribuye a disuadir las “actividades hostiles de Rusia”.
Con esta medida, Reino Unido se alinea con la política ya aplicada por varios de sus aliados en la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF), como Finlandia, Suecia o Estonia, que han desarrollado en los últimos meses operaciones contra buques sospechosos de integrar la 'flota fantasma' en el mar Báltico, bloqueando rutas marítimas consideradas “críticas” para las operaciones rusas.